6 de junio de 2026

El FMI audita las cuentas argentinas en una revisión clave para habilitar un giro de US$1000 millones

Más allá del desembolso en discusión, el calendario financiero sigue siendo exigente. A lo largo de 2026, la Argentina deberá afrontar pagos al FMI por cerca de US$4500 millones, distribuidos en siete vencimientos, según el cronograma oficial del organismo.

Una misión técnica del Fondo Monetario Internacional ya se encuentra en la Argentina para evaluar el cumplimiento de las metas fiscales y monetarias pactadas, una instancia decisiva para destrabar un nuevo desembolso por US$1000 millones.

La revisión toma como referencia las cifras correspondientes al cierre de 2025 y se da en un contexto de avances fiscales, pero con fuertes desvíos en la acumulación de reservas.

Desde el organismo confirmaron que el equipo encabezado por Luis Cubeddu y Bikas Joshi inició en Buenos Aires las discusiones vinculadas a la segunda revisión del acuerdo bajo el Servicio Ampliado del Fondo, junto con la consulta del Artículo IV. El resultado de esta evaluación determinará no solo la liberación de fondos, sino también el margen de flexibilidad que tendrá el país frente a los incumplimientos detectados.

El foco de la auditoría está puesto en dos variables centrales del programa: el resultado fiscal y el nivel de reservas internacionales. En materia fiscal, el Gobierno llega con números que juegan a favor. El cierre del último año arrojó un superávit financiero cercano al 0,2% del PBI y un superávit primario de aproximadamente 1,4%, por encima del objetivo acordado con el FMI, fijado en 1,3% del producto. Incluso, dentro del equipo económico se había planteado la posibilidad de alcanzar un 1,6%, lo que refuerza la narrativa de disciplina fiscal.

El panorama es mucho menos favorable en el frente externo. La acumulación de reservas durante 2025 quedó muy por debajo de lo comprometido en el programa. De acuerdo con estimaciones privadas, el desvío ronda los US$11.085 millones, una brecha significativa que obliga al Gobierno a negociar un waiver —un perdón formal— para evitar que el incumplimiento bloquee el desembolso. Aunque el Banco Central retomó la compra de reservas a comienzos de 2026, ese esfuerzo no alcanza para compensar el incumplimiento previo.

En este contexto, el vínculo político y técnico con el FMI cobra relevancia. Durante el Foro Económico de Davos, el ministro de Economía mantuvo un breve intercambio con la directora gerente del organismo, Kristalina Georgieva, quien destacó públicamente el desempeño reciente de la economía argentina y los avances en la acumulación de reservas, una señal que el Gobierno interpreta como un gesto de respaldo en plena negociación.

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