Vaciamiento silencioso del Garrahan: residentes denuncian sueldos bajo la línea de pobreza
En el corazón del sistema de salud pediátrica más reconocido del país, se gesta una crisis que refleja el vaciamiento progresivo de la salud pública.

Médicos residentes del Hospital Garrahan, institución de referencia en atención pediátrica de alta complejidad, anunciaron un paro para este jueves 29 de mayo y convocaron a movilizarse frente al Ministerio de Salud en reclamo por condiciones laborales dignas y un salario que, como ellos mismos denuncian, no alcanza siquiera para superar la línea de pobreza.
“Nos recibimos de médicos para ejercer la pediatría, elegimos este lugar por su nivel y su compromiso con la salud pública, pero trabajamos más de 70 horas semanales por menos de $800 mil, y eso es todo nuestro salario. No se puede vivir así”, denunció Julieta, médica residente, en diálogo con C5N.
Sueldos de indigencia en la vanguardia de la salud pediátrica
El reclamo tiene fundamentos claros y dramáticos. Según los residentes, un ingresante de primer año cobra $797 mil mensuales a cambio de un régimen de lunes a viernes, 8 horas diarias, más seis guardias de 24 horas al mes. Todo incluido en una sola remuneración, sin adicionales por nocturnidad, fines de semana ni riesgo profesional.
“El hospital Garrahan es el número uno de Argentina y uno de los mejores de Latinoamérica, y sin embargo sus médicos viven con sueldos indignos, muchos tienen dos o tres empleos o dependen de familiares para subsistir”, explicó Belén, otra residente entrevistada.
Lo que indigna no es solo el monto del salario, sino el contraste con la excelencia profesional del personal del hospital. Muchos de los médicos de planta del Garrahan —formadores de las nuevas camadas— cuentan con décadas de experiencia, posgrados y especializaciones en el exterior, pero perciben sueldos que apenas permiten llegar a fin de mes.
Este escenario no es nuevo: los residentes reclaman aumentos salariales desde abril del año pasado. Sin embargo, el último ajuste fue del 1%, una cifra irrisoria en un contexto de inflación sostenida y recorte del gasto público. “Hace más de un año que no hay una actualización lógica. Exigimos una mesa de diálogo con el Ministerio de Salud, porque nuestro salario depende directamente de ellos”, sostienen desde la asamblea de residentes.
El vaciamiento como política: cuando el colapso es funcional
La situación en el Garrahan no puede analizarse como un conflicto aislado, sino como parte de una política más amplia de desfinanciamiento sistemático del sistema de salud pública. Mientras se recortan partidas, se congelan salarios y se despide personal, el Estado sostiene un discurso que exalta la eficiencia del mercado y la “austeridad fiscal”, aun cuando las consecuencias sean dramáticas para la vida de millones de argentinos.
El Garrahan no es cualquier hospital: es una institución emblemática del sistema sanitario argentino, donde se atienden niños y niñas de todo el país, en especial de familias sin recursos. El deterioro de su funcionamiento y la precarización de quienes lo sostienen no es un daño colateral, sino un síntoma alarmante de una política que desarma lo público para favorecer lo privado.
Una alerta que no puede ignorarse
El paro de los residentes del Garrahan es más que un reclamo sectorial: es una advertencia contundente sobre el deterioro de un sistema que alguna vez fue modelo. Ignorar esta situación es aceptar que la salud de los más chicos ya no es una prioridad del Estado, y que quienes dedican su vida a cuidarlos, formarse y atenderlos tienen que hacerlo a costa de su propia dignidad.
En un país donde la desigualdad se profundiza, defender la salud pública no es un lujo ideológico, sino una necesidad democrática. Y hacerlo pasa, antes que nada, por garantizar salarios dignos a quienes la sostienen desde la primera línea. Porque si el Garrahan cae, no solo se cae un hospital: se cae una idea de país.
