29 de abril de 2026

Trump presiona a la OTAN para que se involucre en el conflicto con Irán

El riesgo de interrupciones en esa ruta estratégica ya comenzó a impactar en los precios del crudo y aumenta la preocupación por una escalada mayor en Medio Oriente.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a tensar la relación con sus aliados occidentales al exigir que los países de la OTAN participen activamente en la seguridad del estrecho de Ormuz, un punto estratégico para el comercio energético mundial.

En un tono que mezcla advertencia y presión política, el mandatario insinuó que el futuro de la alianza atlántica podría verse comprometido si los socios no acompañan la estrategia estadounidense frente a Irán.

En una entrevista con el diario Financial Times, Trump sostuvo que los países que dependen del tránsito marítimo por ese estrecho deberían asumir un rol directo en su protección. Bajo ese argumento, el presidente estadounidense intenta trasladar parte de los costos y riesgos del conflicto a otros miembros de la alianza, en medio de una escalada militar iniciada tras los recientes ataques de Washington y Tel Aviv contra territorio iraní.

El planteo abre un nuevo foco de fricción dentro de la OTAN. Aunque la seguridad del estrecho de Ormuz es clave para el flujo global de petróleo, varios analistas interpretan las declaraciones como un intento de internacionalizar una confrontación que en gran medida responde a la estrategia geopolítica de Estados Unidos en Medio Oriente.

Al mismo tiempo, Trump dejó entrever la posibilidad de ampliar las operaciones militares. Mencionó eventuales ataques contra Kharg Island, la principal terminal de exportación de crudo de Irán, desde donde se gestiona gran parte de los envíos petroleros del país. Un movimiento de ese tipo podría profundizar aún más la escalada regional y afectar de forma directa el mercado energético internacional.

En la misma entrevista, el mandatario también dirigió sus críticas hacia China. Señaló que espera que el presidente Xi Jinping contribuya a normalizar la navegación en la zona antes de la visita que planea realizar a Pekín a comienzos de abril. Incluso deslizó que el encuentro bilateral podría suspenderse si no se registran avances.

Durante una conversación posterior con periodistas a bordo del Air Force One, Trump insistió en que Europa y China dependen mucho más que Estados Unidos del petróleo que atraviesa el Golfo Pérsico. Con ese argumento buscó reforzar su presión diplomática, al sugerir que Washington incluso podría replantearse su presencia en la región.

La tensión en el área se disparó tras la ofensiva militar lanzada por Estados Unidos e Israel contra Irán a fines de febrero. Como respuesta, Teherán intensificó sus acciones en el estrecho de Ormuz, una vía por donde circula cerca del 20% del petróleo que se comercializa en el mundo.

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