17 de agosto de 2026

Tras caída del 42% en sus ventas, la empresa Caromar dueña de El Coloso entró en concurso preventivo

Con la apertura del concurso, se abre ahora un período de verificación de créditos hasta mayo, otorgando a Caromar una última ventana de negociación hasta abril de 2027 para reestructurar sus pasivos y garantizar su continuidad en un mercado que castiga severamente a las estructuras nacionales medianas frente a los gigantes globales.

El escenario económico actual sumó una nueva víctima de peso en el segmento de consumo masivo. La firma Caromar, propietaria de la emblemática marca El Coloso y de una red de supermercados mayoristas, formalizó su ingreso en concurso preventivo tras un desplome del 42% en sus ventas.

Esta decisión judicial busca evitar la quiebra de una compañía con 35 años de trayectoria, la cual se encuentra en un estado crítico de cesación de pagos y asfixia operativa.

El análisis de la situación de Caromar permite identificar una tormenta perfecta de factores macro y microeconómicos. Según la presentación ante la Justicia, la empresa sufrió el impacto de una recesión generalizada que erosionó el capital de trabajo de todo el sector mayorista. A esto se suma una denuncia por competencia desleal y dumping contra la multinacional Unilever, lo que habría provocado el cierre prematuro de su unidad de producción de jabón en polvo al no poder competir con precios por debajo del costo de fabricación.

La crisis no solo se explica por la caída de la demanda, sino también por una feroz disputa en el mercado interno. Caromar describió una estrategia de supervivencia agresiva por parte de sus competidores, quienes habrían operado a pérdida para captar la escasa liquidez disponible. Este clima de hostilidad comercial forzó el cierre de sucursales estratégicas en San Justo y Mar del Plata, además de una reducción drástica de su plantilla que pasó de 500 empleados a los actuales 380 tras 120 despidos.

Finalmente, el componente judicial y sindical terminó de sellar la suerte inmediata de la firma. Embargos fiscales, juicios laborales millonarios y una alta conflictividad gremial bloquearon la capacidad operativa de la empresa en los últimos meses.

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