16 de junio de 2026

Por el desplome en las ventas, la fábrica de galletitas Tía Maruca cerró su histórica planta en San Juan

El mercado actual muestra un desplazamiento del consumo hacia líneas de productos económicos, una tendencia que obligó a la empresa a sacrificar sus activos fijos para mantener la presencia de su marca en un contexto de demanda sumamente restringida.

El mapa industrial de la provincia de San Juan sufrió una reconfiguración drástica tras la decisión de la firma Tía Maruca de desprenderse de su planta productiva en Albardón.

La empresa, que alguna vez desafió el liderazgo de gigantes como Bagley y Mondelez, optó por un esquema de tercerización bajo la modalidad de producción a fasón, dejando el control del establecimiento en manos de una nueva administración liderada por el empresario Juan Carlos Crovela.

Este movimiento marca el cierre de un ambicioso ciclo que comenzó en 2017, cuando la compañía adquirió la planta Dilexis a la multinacional PepsiCo. Aquella operación, que incluyó marcas icónicas y proyecciones de expansión regional, posicionó a la empresa con un 5% de cuota de mercado.

Sin embargo, la combinación de una estructura de costos creciente y una caída sistemática en el consumo interno terminó por desmoronar el sueño de la producción propia a gran escala.

De la expansión al concurso de acreedores

La trayectoria reciente de la marca estuvo marcada por una inestabilidad financiera persistente:

Crisis financiera: En 2019, la firma entró en concurso de acreedores con una deuda de 300 millones de pesos.

Reestructuración fallida: La entrada de Argensun Foods (dueña de Pipas) en 2024 buscó sanear las cuentas y profesionalizar la distribución, pero no logró revertir el freno productivo.

Señales de alerta: El cierre previo de la planta en Chascomús y las sucesivas paradas de planta en Albardón por supuestos «mantenimientos» anticipaban este desenlace.

El avance del modelo a fasón

La salida de Tía Maruca de la gestión directa de la fábrica no implica la desaparición de sus productos de las góndolas, sino un cambio profundo en su naturaleza empresarial. Al adoptar el esquema de producción a fasón, la firma delega la fabricación a terceros y se concentra exclusivamente en la logística, el marketing y la comercialización.

Este cambio de paradigma refleja la vulnerabilidad de las empresas nacionales medianas frente a la volatilidad económica. Mientras que en los años de auge la planta llegó a emplear a 300 personas y dinamizar la economía de Albardón, hoy la prioridad de la marca es la supervivencia financiera.

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