15 de julio de 2026

Textiles alertan por riesgo sistémico: importar toda la ropa costaría más que lo que exporta el agro

Un informe de la Fundación Pro Tejer advierte que “renunciar a la producción es abrir un nuevo frente de presión sobre la balanza de pagos y sobre el empleo”, en un contexto donde la fragilidad externa se intensifica.

En abril, todas las ramas industriales registraron caídas de producción, pero las más afectadas fueron la industria automotriz (-88,5 %), la fabricación de prendas de vestir, cuero y calzado (-79,1 %), la de materiales para la construcción (-70,7 %), las industrias metálicas básicas (-65,2 %), la manufactura de tabaco (-59,5 %), la industria textil (-57,8 %) y la de maquinaria y equipo (-45,1 %). EFE/Woo He/Archivo

La industria textil argentina lanzó una advertencia contundente: el actual modelo económico, con tipo de cambio apreciado y una política que incentiva importaciones, amenaza con desmantelar un sector clave para el empleo y la producción nacional.

El cálculo es alarmante: si Argentina dejara de producir indumentaria y se volcara completamente a importar, el país debería destinar 8.100 millones de dólares anuales solo a la compra de ropa. Ese monto supera las exportaciones de rubros estratégicos como el maíz, la carne, el aceite de soja o incluso el litio. Si se toma como referencia el consumo histórico –12 kilos de prendas por habitante al año–, la demanda de divisas podría trepar hasta 12.200 millones de dólares, una cifra insostenible para las reservas del Banco Central.

El documento no solo plantea un problema macroeconómico, sino también social y productivo. El reemplazo de la fabricación local por importaciones masivas implicaría la pérdida de miles de empleos formales y la desaparición de oficios calificados en todo el país. Afectaría especialmente a pymes y economías regionales, donde el sector textil cumple un rol clave en la generación de trabajo y en la transmisión de saberes productivos.

“El esquema actual, basado en apertura comercial sin regulación y atraso cambiario, está incentivando importaciones que compiten de manera desigual con la producción nacional”, señala el informe. Para la entidad, este proceso erosiona no solo la industria, sino también la capacidad de ahorro de divisas, en un momento en que el déficit de cuenta corriente y el gasto récord en turismo al exterior agravan la presión sobre la balanza de pagos.

El diagnóstico es claro: la política económica está generando un terreno fértil para la sustitución de producción local por importaciones, a costa de empleo y estabilidad externa. Desde el sector, reclaman una revisión urgente del esquema macroeconómico y medidas que fortalezcan el entramado productivo. “Proteger la industria textil no es solo defender empleos, es evitar una crisis de divisas que podría paralizar al país”, concluye el informe.

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