Tensiones en el oficialismo: Patricia Bullrich ofreció su renuncia, fisuras en el círculo de poder de Milei
La aparente solidez interna de La Libertad Avanza volvió a quedar bajo la lupa tras conocerse que la senadora Patricia Bullrich puso a disposición su renuncia como presidenta del bloque oficialista en el Senado, en medio de un desacuerdo con la conducción política del Gobierno por el manejo de los pliegos para cubrir cargos en la Justicia Federal.

Aunque el presidente Javier Milei rechazó la dimisión y buscó evitar una escalada pública del conflicto, el episodio dejó al descubierto diferencias cada vez más visibles dentro del espacio gobernante.
La controversia se originó luego de que el Poder Ejecutivo decidiera retirar una de las postulaciones que debían ser tratadas en la Cámara Alta, una medida que generó malestar en la legisladora y abrió un nuevo frente de tensión con la Casa Rosada.
Fuentes políticas sostienen que Bullrich interpretó la decisión como una determinación de carácter político más que técnico, lo que habría profundizado su distanciamiento de los principales armadores del Gobierno. El desacuerdo no solo reflejaría una discusión puntual sobre nombramientos judiciales, sino también una disputa más amplia vinculada a la distribución del poder y la toma de decisiones dentro del oficialismo.
El episodio cobra relevancia porque involucra a una de las figuras con mayor peso político dentro del espacio libertario. Desde el inicio de la gestión, Bullrich se consolidó como una dirigente con capacidad de negociación parlamentaria y construcción territorial, atributos que resultan clave para un gobierno que aún enfrenta desafíos para consolidar mayorías legislativas.
La situación también alimentó versiones sobre una progresiva pérdida de influencia de la senadora en los ámbitos donde se definen las estrategias centrales del Gobierno. Según trascendidos, Bullrich habría quedado al margen de algunas reuniones reservadas de la mesa política oficialista, un dato que distintos observadores interpretan como una señal del creciente centralismo en la toma de decisiones alrededor del Presidente y de su entorno más cercano.
En contraste, otros dirigentes del oficialismo mantienen una presencia activa en el núcleo de confianza presidencial, lo que evidencia una reorganización interna de los equilibrios de poder dentro de La Libertad Avanza.
Más allá de la continuidad de Bullrich al frente del bloque, el episodio deja una lectura política relevante: mientras el Gobierno busca consolidar su agenda de reformas, comienzan a emerger tensiones propias de una estructura donde conviven distintos liderazgos, intereses y estrategias.
La capacidad de Javier Milei para administrar esas diferencias será un factor determinante para sostener la cohesión del oficialismo en una etapa donde las disputas internas podrían convertirse en un desafío tan complejo como la propia oposición.
