28 de abril de 2026

Tecotex recorta turnos y despide trabajadores: la crisis textil se profundiza con la caída del consumo e importaciones

La fábrica tucumana Tecotex, ubicada en Lules, se convirtió en el último eslabón visible de la crisis que atraviesa la industria textil argentina.

Con la reducción de cinco a tres turnos de producción y la no renovación de 15 contratos, la empresa expuso de manera tangible cómo el derrumbe del consumo interno, la apertura de importaciones y la competencia de plataformas digitales están reconfigurando el sector.

Miguel Andrada, secretario general de la Asociación Obrera Textil (AOT) local, confirmó que la decisión empresarial golpea directamente a los trabajadores y advirtió que el problema excede a una sola planta: “No hay plata para que la gente compre”. Sus palabras sintetizan la lógica que hoy domina al mercado textil: el ajuste del bolsillo limita la demanda, y las empresas responden con recortes, alimentando un círculo vicioso que agrava la recesión.

La situación de Tecotex ilustra un fenómeno nacional. Mientras el gobierno insiste en una política de apertura comercial que abarata importaciones, las fábricas locales quedan cada vez más debilitadas frente a productos de origen asiático y el crecimiento de las ventas online, que operan en muchos casos con estructuras impositivas y laborales más flexibles. El resultado es un desplazamiento del trabajo industrial argentino y una precarización del empleo formal.

El caso también desnuda la fragilidad del modelo textil basado en producción a gran escala y consumo masivo. Incluso los intentos de las empresas por ofrecer líneas más baratas no logran contrarrestar la retracción del mercado interno. La pérdida de poder adquisitivo, combinada con la falta de políticas de protección sectorial, deja a miles de trabajadores a merced de la lógica empresarial de ajuste.

El conflicto en Lules, por lo tanto, no es un hecho aislado, sino un síntoma de una crisis estructural que amenaza con desmantelar uno de los sectores más intensivos en mano de obra del país. La reducción de turnos y despidos en Tecotex marcan un alerta: sin medidas que protejan el empleo y fortalezcan la industria nacional, el futuro del textil argentino parece condenado a una contracción cada vez más severa.

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