La UOM se planta frente a BGH: denuncias por caída de contratos, tercerización y amenazas a delegados
La protesta respondió a la reducción de contratos, la amenaza de desvinculaciones y la creciente tercerización de tareas que, según denuncian los trabajadores, debilita el empleo directo en la planta.

La movilización de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) a los portones de la planta de BGH en Río Grande expuso una crisis laboral que trasciende el caso puntual de la fábrica y refleja tensiones más profundas en la industria fueguina.
El malestar de la base obrera se agravó por el traslado de tareas a la Cooperativa de Trabajo Tierra del Fuego (ex Audivic), que desde hace tiempo realiza producción a fasón para BGH. Para los trabajadores, esta práctica representa una maniobra para recortar personal propio mientras se mantienen los niveles de producción, una estrategia empresarial que genera ganancias a costa de precarizar las relaciones laborales.
La reacción sindical incluyó asambleas internas que la empresa cuestionó con dureza, al punto de enviar cartas documento y deslizar la posibilidad de avanzar con el desafuero de delegados gremiales. Este gesto, de confirmarse, sería un paso de enorme gravedad institucional, ya que atentaría contra la protección legal de la representación obrera y pondría en jaque la libertad sindical en un sector históricamente atravesado por conflictos.
La movilización encabezada por el Congreso de la UOM Río Grande no solo buscó respaldar a los delegados, sino también marcar un límite frente a lo que se interpreta como una avanzada empresarial contra los derechos laborales. El trasfondo, sin embargo, es más amplio: la caída de contratos y la inestabilidad del régimen industrial en Tierra del Fuego siguen siendo el telón de fondo de un escenario en el que las empresas buscan ajustar costos mientras los trabajadores ven peligrar su futuro.
El conflicto en BGH revela, en definitiva, una puja abierta entre un modelo productivo que tiende a externalizar costos y un sindicalismo que intenta sostener el empleo directo y las conquistas laborales. Lo que está en juego no es solo la continuidad de los puestos de trabajo, sino también el equilibrio de poder en una de las actividades más emblemáticas de la economía fueguina.
