Suecia evalúa expropiar una propiedad rusa cercana a una base naval por riesgo de ataques con drones
Las Fuerzas Armadas de Suecia solicitaron al Gobierno la expropiación de una propiedad perteneciente a un ciudadano ruso ubicada en las inmediaciones de la base naval de Muskö, en el archipiélago de Estocolmo. La medida responde a una creciente preocupación por las capacidades de vigilancia y ataque mediante drones desarrolladas por Rusia durante la guerra en Ucrania.

Según informó el Ejército sueco, el inmueble se encuentra en uno de los principales accesos a la instalación naval y representa una ubicación estratégica para ampliar las capacidades defensivas de la base. En particular, las autoridades militares consideran que el terreno permitiría mejorar la detección y respuesta frente a drones aéreos y marítimos.
Las Fuerzas Armadas sostienen que el cambio en las características de la guerra, especialmente por el uso intensivo de sistemas no tripulados por parte de Rusia, modificó de manera significativa el escenario de amenazas que enfrenta Suecia.
“Es necesario adoptar medidas para proteger a Suecia frente a la amenaza que representan tanto los drones aéreos como los marítimos”, señalaron desde la institución militar. También remarcaron que el inmueble constituye el único punto de la zona que actualmente no se encuentra bajo control de Defensa y que resulta necesario para establecer una protección integral de la base.
Una propiedad considerada estratégica
La solicitud fue presentada formalmente por la Agencia Sueca de Fortificaciones, organismo encargado de administrar los inmuebles vinculados con las Fuerzas Armadas. El objetivo es que el Estado adquiera el control de la propiedad mediante un procedimiento de expropiación.
Medios suecos, entre ellos Expressen, identificaron al propietario como el empresario ruso Stanislav Aleshchenko, a quien atribuyen vínculos con el entorno del presidente ruso, Vladímir Putin. Formalmente, sin embargo, el inmueble aparece registrado a nombre de su esposa.
La propiedad ya había generado preocupación entre las autoridades suecas. Según informes periodísticos, el empresario estaba construyendo allí una importante residencia de vacaciones y el Gobierno había analizado previamente alternativas para impedir que las obras continuaran.
La emisora pública SVT describió el inmueble como un obstáculo persistente para los planes de seguridad de las Fuerzas Armadas, debido a su ubicación estratégica junto a una instalación militar considerada sensible.
Un nuevo escenario de seguridad para Suecia
La iniciativa debe interpretarse dentro de la profunda transformación de la política de defensa sueca. Después de mantener durante aproximadamente dos siglos una política de no alineamiento militar, Suecia ingresó en la OTAN en 2024, luego de que la invasión rusa a gran escala de Ucrania modificara el escenario de seguridad europeo.
El jefe del Estado Mayor de la Defensa sueco, Carl-Johan Edstrom, advirtió que el país atraviesa el período de mayor tensión en materia de seguridad desde el final de la Segunda Guerra Mundial y sostuvo que la amenaza para Suecia y sus aliados es concreta.
La posible expropiación de la propiedad refleja, en ese sentido, cómo la percepción del riesgo militar está comenzando a influir incluso sobre la gestión de terrenos privados próximos a instalaciones estratégicas.
El caso también muestra la importancia que adquirieron los drones en la planificación militar contemporánea. La posibilidad de utilizarlos para vigilancia, reconocimiento o ataques desde zonas próximas a objetivos sensibles llevó a las autoridades suecas a considerar insuficientes las actuales condiciones de protección de la base naval de Muskö.
La decisión final quedará ahora en manos del Gobierno sueco, pero el pedido militar revela hasta qué punto la guerra en Ucrania está modificando las prioridades defensivas de los países europeos y, en particular, de aquellos que comparten el espacio estratégico del mar Báltico.
