25 de agosto de 2026

Trump endurece sus críticas contra Irán por las ejecuciones de manifestantes y denuncia una crisis interna

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, volvió a elevar el tono contra el Gobierno de Irán y cuestionó la creciente utilización de la pena de muerte contra personas vinculadas con las protestas. Al mismo tiempo, aseguró que Teherán atraviesa una severa crisis económica y humanitaria que incluso estaría afectando su capacidad para financiar a sectores de sus fuerzas armadas.

A través de su plataforma Truth Social, Trump afirmó que la República Islámica atraviesa una etapa de deterioro y acusó a las autoridades iraníes de ejecutar manifestantes en una escala que, según sus palabras, no tiene precedentes. El mandatario estadounidense sostuvo además que parte del aparato militar iraní no estaría recibiendo sus pagos y calificó la situación como una crisis humanitaria de enormes proporciones.

Las nuevas declaraciones se suman a una serie de advertencias realizadas por Trump durante 2026. En enero, ante versiones sobre posibles ejecuciones de manifestantes detenidos, había amenazado con adoptar “medidas muy severas” si las autoridades iraníes avanzaban con esas condenas.

Posteriormente, aseguró haber recibido información según la cual se habían frenado las ejecuciones de más de 800 personas detenidas durante las protestas. Sin embargo, el Gobierno iraní no confirmó oficialmente esa versión.

La situación de los manifestantes iraníes volvió a concentrar la atención internacional debido al incremento de las ejecuciones. En agosto, un grupo de 32 países, entre ellos Francia, Reino Unido y Canadá, difundió una declaración conjunta en la que condenó el uso de la pena capital como mecanismo para reprimir la disidencia.

Los gobiernos firmantes reclamaron la suspensión inmediata de las ejecuciones y la liberación de personas detenidas de manera arbitraria. La iniciativa refleja una preocupación creciente entre distintos países occidentales por la respuesta de Teherán frente a las movilizaciones opositoras.

El alto comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, también advirtió sobre la situación. Según sus registros, desde el 19 de marzo de 2026 al menos 56 personas fueron ejecutadas por delitos relacionados con la seguridad nacional, entre ellas 27 cuyos casos estuvieron vinculados con las protestas de enero.

Türk sostuvo que las ejecuciones están siendo utilizadas como una herramienta para generar temor entre la población y alertó que más de 100 personas adicionales podrían enfrentar una condena a muerte.

Los registros de organizaciones independientes ofrecen una dimensión aún mayor. El Centro Abdorrahman Boroumand documentó al menos 901 ejecuciones en Irán durante los primeros siete meses de 2026. De ese total, 56 estuvieron relacionadas con acusaciones políticas o de seguridad nacional y al menos 29 fueron vinculadas directamente con las protestas de enero.

Trump y una política de presión permanente

La cuestión de las ejecuciones iraníes se convirtió en uno de los principales ejes de las críticas de Trump contra Teherán. En abril, el mandatario estadounidense pidió públicamente la liberación de ocho mujeres iraníes a las que consideró condenadas a muerte después de que circulara una fotografía de ellas en redes sociales.

Sin embargo, una investigación de Euronews Persian, basada en información de dos organizaciones independientes de derechos humanos, concluyó que solo una de esas ocho mujeres, Beita Hemmati, había recibido efectivamente una condena capital. Trump afirmó posteriormente que las mujeres habían sido indultadas.

Más recientemente, el presidente estadounidense volvió a referirse a las ejecuciones luego de la muerte de Gol Mohammad Mohammadi, un manifestante de 23 años, y calificó al régimen iraní de “bárbaro”.

El intercambio de acusaciones se produce en un contexto de fuerte presión internacional sobre Teherán. Mientras Trump utiliza un discurso cada vez más duro y amenaza con posibles represalias, organismos internacionales y gobiernos aliados buscan frenar las ejecuciones mediante condenas diplomáticas.

La dimensión de la crisis, sin embargo, no se limita a la disputa entre Washington y Teherán. Los datos de Naciones Unidas y de organizaciones independientes muestran que la aplicación de la pena de muerte continúa siendo una herramienta central de la respuesta estatal iraní frente a determinadas expresiones de oposición, lo que mantiene abierta una de las principales controversias internacionales sobre derechos humanos en Medio Oriente.

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