12 de octubre de 2026

Stellantis pone en duda la continuidad de sus plantas en Argentina

La advertencia de la automotriz funciona como un indicador de una discusión más amplia: la apertura del mercado puede modificar los precios y ampliar la oferta para los consumidores, pero al mismo tiempo obliga a la industria local a demostrar que puede sostener producción, inversiones y empleo frente a competidores con estructuras de costos diferentes.

El futuro de las dos plantas que Stellantis mantiene en la Argentina quedó bajo revisión. La compañía advirtió que podría trasladar la producción, conservar ambas instalaciones, cerrar una o incluso dejar de fabricar en el país, una posibilidad que vuelve a poner en primer plano las dificultades que enfrenta la industria nacional frente a la apertura de las importaciones y la competencia regional.

La advertencia fue realizada por Herlander Zola, presidente de Stellantis para América del Sur, quien vinculó cualquier decisión con la evolución del mercado, las reglas comerciales y la capacidad de producir de manera competitiva.

“Podemos trasladar la producción de una a otra, mantener las dos, cerrar una y mantener la otra o cerrar ambas”, afirmó en declaraciones al medio brasileño Exame.

El planteo alcanza a las plantas de El Palomar, en la provincia de Buenos Aires, donde se fabrican los Peugeot 208 y 2008, y Ferreyra, en Córdoba, donde se producen el Fiat Cronos, la Fiat Titano y la RAM Dakota. En conjunto, las instalaciones emplean a unas 5.000 personas.

Uno de los elementos centrales señalados por la conducción de Stellantis es el cambio en las condiciones de competencia generado por la apertura del mercado argentino. Según Zola, mientras el mercado estuvo más protegido, la producción local podía sostener determinados niveles de competitividad.

Con un escenario más abierto, en cambio, los vehículos fabricados en Argentina enfrentan una presión creciente de unidades provenientes de Brasil y, especialmente, de fabricantes chinos.

El ejecutivo señaló además que el costo laboral argentino duplica al brasileño y que la menor escala de la red de proveedores locales incrementa las dificultades para competir. La comparación resulta particularmente relevante porque Brasil concentra, según la propia compañía, alrededor del 65% del volumen de Stellantis en América del Sur.

El impacto ya se refleja en la estrategia productiva. La participación de Peugeot en el mercado argentino habría descendido de aproximadamente 9% a cerca de 5%, una caída que la compañía vincula con los ajustes realizados en El Palomar. La marca francesa, además, enfrenta una competencia cada vez mayor de vehículos importados.

Una señal que excede a Stellantis

La amenaza sobre las fábricas de Stellantis no implica que exista una decisión tomada de cerrar alguna de ellas. Pero sí constituye una señal relevante sobre la tensión que atraviesa el entramado automotor argentino: una mayor apertura comercial puede ampliar la oferta y presionar sobre los precios, pero también obliga a las terminales instaladas en el país a enfrentar costos y escalas de producción que no siempre resultan comparables con los de Brasil.

El escenario adquiere mayor relevancia porque Stellantis había realizado fuertes inversiones en sus operaciones argentinas. El grupo destinó cientos de millones de dólares a modernizar El Palomar y ampliar su capacidad industrial en Córdoba, por lo que la posibilidad de revisar ahora la continuidad de ambas plantas muestra hasta qué punto cambiaron las condiciones bajo las cuales fueron proyectadas esas inversiones.

El debate, por lo tanto, no se reduce a la situación de una empresa. La eventual concentración de la producción o el cierre de plantas tendría impacto sobre miles de empleos directos y sobre una extensa red de proveedores y actividades vinculadas al sector automotor.

La propia Stellantis plantea que la decisión tampoco dependerá exclusivamente de la Argentina. La evolución del mercado brasileño, el tipo de cambio, las regulaciones y las condiciones de competencia regional serán determinantes para definir dónde resulta más conveniente producir.

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