Se desploma la faena vacuna y cada vez se consume menos carne en Argentina
Durante marzo se faenaron 1,029 millones de cabezas de ganado, una cifra apenas inferior a la del mismo mes de 2025, pero que confirma una tendencia de estancamiento y fuerte deterioro del sector. En el acumulado del primer trimestre, la caída fue más marcada: se procesaron casi 243 mil animales menos que un año atrás, lo que representa un descenso interanual del 7,6%.

La industria cárnica atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años. Según un informe de CICCRA, la faena vacuna registrada en marzo cayó a uno de los niveles más bajos de las últimas décadas para ese mes, mientras el consumo de carne por habitante continúa en retroceso.
Detrás de estos números aparece una combinación de factores climáticos y económicos que golpearon de lleno a la producción ganadera. Las sequías prolongadas entre 2022 y 2024, sumadas a las inundaciones de 2025, obligaron a muchos productores a vender animales antes de tiempo y reducir el stock de madres, afectando la capacidad de recuperación del rodeo.
El informe también advierte sobre un dato que preocupa al sector: la elevada participación de hembras en la faena total. En marzo representaron casi el 48% de los animales sacrificados, un nivel que históricamente es interpretado como una señal de liquidación de stock y posible deterioro futuro de la producción.
Aunque la producción de carne mostró una leve mejora mensual por el mayor peso promedio de los animales, el volumen total del trimestre quedó un 5,1% por debajo del año pasado. El impacto ya se siente en el mercado interno.
El consumo de carne vacuna volvió a caer y se ubicó en un promedio anual de 47,3 kilos por habitante, uno de los registros más bajos de los últimos tiempos. La baja responde principalmente al fuerte aumento de precios que enfrentan los consumidores. Según datos de INDEC, algunos cortes aumentaron hasta casi un 69% en el último año, con el asado entre los productos que más subieron.
El escenario refleja una tensión creciente entre producción, costos y poder adquisitivo. Mientras el precio del ganado alcanzó valores récord en términos históricos, el consumo interno continúa debilitándose, profundizando un cambio de hábitos alimenticios en un país donde la carne vacuna fue durante décadas uno de los principales símbolos de consumo popular.
