3 de julio de 2026

Se apaga un emblema industrial en Córdoba: tras 50 años, SCAR cierra y profundiza la crisis metalmecánica

El silencio que hoy domina el predio de Pueyrredón funciona como metáfora de una estructura industrial que cruje y cuya recuperación, advierten especialistas, requerirá algo más que señales aisladas de reactivación.

Ph: Infogremiales

La histórica fábrica de retenes SCAR cerró sus puertas en barrio Pueyrredón y dejó al descubierto una postal que se repite en distintos puntos del país: naves industriales vacías, portones clausurados y una comunidad golpeada por la pérdida de empleo y actividad económica.

Después de más de medio siglo de producción ininterrumpida, la empresa puso fin a sus operaciones en la ciudad de Córdoba, encendiendo una nueva señal de alarma sobre el presente del sector metalmecánico.

Durante décadas, la planta fue un engranaje central en la fabricación y distribución de retenes, con alcance comercial más allá de los límites provinciales. En sus años de mayor expansión, el movimiento constante de operarios, proveedores y transportistas marcaba el pulso cotidiano del barrio. La industria no solo estructuraba la economía de numerosas familias, sino que también dinamizaba el comercio y los servicios de la zona.

Hoy, en contraste, el edificio de hormigón permanece en silencio. La ausencia de camiones y turnos de trabajo alteró la rutina de Pueyrredón, un barrio que creció al compás de la actividad fabril. El cierre no se limita a la desaparición de una unidad productiva con más de 50 años de trayectoria: implica un impacto social directo y un efecto simbólico que excede a la empresa.

El caso de SCAR se inscribe en un escenario más amplio de retracción industrial, marcado por caída de la demanda, aumento de costos y dificultades para sostener la competitividad. En el entramado metalmecánico —clave para la cadena automotriz, la maquinaria agrícola y otros sectores estratégicos— cada cierre debilita proveedores, reduce empleo calificado y erosiona capacidades acumuladas durante décadas.

Más allá de las cifras, la clausura de esta planta histórica reabre el debate sobre el rumbo productivo y la supervivencia de la industria nacional en un contexto adverso.

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