Sancor paralizó su producción y ATILRA reclama deuda salarial
En este contexto, la situación de los trabajadores sigue siendo incierta, y la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera (ATILRA) ha vuelto a exigir el cumplimiento de los pagos salariales pendientes.

El largo conflicto en Sancor sigue sin encontrar una salida definitiva, a pesar de los esfuerzos por parte de la empresa para encontrar inversores privados que permitan llevar adelante un “rescate”.
Desde la reciente asunción de Oscar Sapino como presidente de Sancor, la empresa se ha centrado en la búsqueda de inversores privados, mientras sus plantas permanecen paralizadas. A pesar de los intentos por parte de Sapino de mostrar una postura “resolutiva y dialoguista”, y la colaboración solicitada al propio secretario general de ATILRA, Héctor Ponce, para impulsar un fideicomiso que no prosperó bajo la anterior gestión, la deuda salarial sigue siendo una de las principales preocupaciones de los trabajadores.
ATILRA ha sido clara al manifestar su preocupación por la falta de solución a los «viejos problemas» de la empresa. Aunque por el momento no se han tomado medidas de acción directa, el gremio ha advertido que no descarta un plan de lucha si los pagos no se realizan. El conflicto, que ya había tenido una duración de más de diez meses, podría intensificarse si no hay avances en la resolución del conflicto.
A pesar de este clima de tensión, tanto la empresa como el gremio coinciden en la necesidad de preservar los puestos de trabajo en Sancor, una compañía emblemática de la localidad santafesina de Sunchales. Sin embargo, ATILRA se mantiene firme en su reclamo de que se garantice el pago de los salarios de los trabajadores.
La situación financiera de Sancor es muy delicada. Con una deuda global que supera los 400 millones de dólares, la empresa ha tenido que reducir drásticamente su producción. En su mejor momento, Sancor llegó a procesar más de 3 millones de litros de leche diarios, pero con la crisis y la posterior reestructuración, la producción cayó a unos 500.000 litros diarios en 2024, con interrupciones constantes debido a paradas en las líneas productivas.
A pesar de que la empresa aún mantiene cinco plantas operativas en localidades como Gálvez y La Carlota, la situación sigue siendo complicada. La planta de Sunchales, que históricamente fue el centro de la producción de leche, atraviesa una mala situación laboral, habiendo estado cerrada durante 10 meses el año pasado. Según fuentes cercanas a Sancor, la empresa atraviesa un “estrés financiero” que ha afectado gravemente el flujo de caja, lo que ha impedido cumplir con los pagos acordados en agosto pasado.
Además, ATILRA advirtió que la planta de Devoto, en Córdoba, probablemente no vuelva a funcionar debido a las dificultades económicas. Su reapertura dependerá de una mejora sustancial en la situación financiera de la empresa.
En resumen, el conflicto en Sancor continúa agravándose, con un panorama incierto para los trabajadores y una empresa que lucha por encontrar una solución a su crisis financiera. Mientras tanto, ATILRA sigue exigiendo el cumplimiento de los acuerdos salariales y la preservación de los puestos de trabajo. La búsqueda de inversores privados es clave para intentar reflotar la firma, pero el futuro de la cooperativa sigue siendo incierto.
