12 de junio de 2026

Salarios registrados: el repunte inflacionario de fin de año profundizó la pérdida de poder adquisitivo en 2025

De cara a 2026, el principal interrogante radica en si la desaceleración inflacionaria —si se consolida— permitirá recomponer salarios reales o si, por el contrario, la inercia de precios continuará condicionando las negociaciones paritarias. La experiencia reciente sugiere que, aun con ajustes periódicos, la sincronización entre inflación y salarios seguirá siendo el eje crítico para la recuperación del ingreso real.

Los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) confirmaron que los salarios formales —tanto del sector público como del privado— cerraron 2025 con una caída superior al 2% en términos reales. El deterioro no fue homogéneo a lo largo del año: se concentró especialmente en el último cuatrimestre, cuando la aceleración inflacionaria superó la capacidad de respuesta de las paritarias.

Diciembre sintetizó esa dinámica. Mientras los ingresos registrados aumentaron en promedio 2%, la inflación mensual alcanzó 2,8%, lo que implicó una pérdida directa de poder de compra. Según el organismo estadístico, la merma anual se explicó íntegramente por el desfasaje producido en el tramo final del año, cuando los ajustes salariales quedaron rezagados frente al ritmo de los precios.

El impacto fue dispar entre sectores. Los trabajadores del sector público volvieron a ubicarse entre los más afectados: sus haberes crecieron apenas 1% en diciembre, con una pérdida real de 1,8%. En el sector privado registrado, el aumento fue de 2,5%, lo que igualmente derivó en una caída real de 0,3%. La brecha evidencia que la capacidad de negociación y actualización salarial fue más limitada en el ámbito estatal.

Si se amplía la mirada desde el inicio de la presidencia de Javier Milei, el deterioro acumulado resulta más marcado. El conjunto de los salarios registrados retrocedió 7,1% en términos reales. Dentro de ese universo, el salario público perdió 17,03% de poder adquisitivo, mientras que el privado cedió 1,55%, reflejando un ajuste más profundo en el empleo estatal.

El cierre de 2025, así, muestra que la relativa estabilidad observada en algunos meses previos no logró consolidarse. El desbalance entre precios e ingresos en el último tramo del año revirtió avances parciales y dejó como saldo un retroceso en la capacidad de compra de los trabajadores formales.

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