16 de junio de 2026

Grabois endurece su discurso y plantea que en Argentina rige un “libre comercio narco”

Las declaraciones de Grabois no solo impactan por su gravedad, sino también por lo que anticipan: un Congreso atravesado por la polarización, donde la confrontación simbólica se impone como herramienta central de construcción política.

Ph: Maxi Luna/Agencia NA)

En un discurso marcado por la confrontación directa, el diputado de Unión por la Patria, Juan Grabois, afirmó que en la Argentina existe un “tratado de libre comercio narco” y responsabilizó al oficialismo por presunta connivencia con sectores vinculados al narcotráfico.

Sus declaraciones se inscriben en un clima de creciente tensión política y endurecimiento retórico entre el peronismo y el bloque libertario.

Grabois apuntó específicamente contra el diputado José Luis Espert y contra Lorena Villaverde, a quienes mencionó en el marco de causas judiciales abiertas. Sin aportar pruebas en su intervención, sostuvo que para que existan eslabones menores del narcotráfico deben existir estructuras de poder que lo amparen, y vinculó esa idea con lo que denominó “narcocapitalismo”.

En su exposición también arremetió contra la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, a quien calificó de “camaleónica” por sus cambios de pertenencia partidaria a lo largo de los años. Grabois conectó esa crítica con debates actuales sobre reformas laborales y evocó la crisis política de 2001, al advertir que el Gobierno podría enfrentar un desenlace similar si avanza con determinadas iniciativas.

El tono del mensaje no solo buscó cuestionar la legitimidad moral del oficialismo, sino también reafirmar una estrategia de oposición frontal. “Vamos a ser su peor pesadilla”, lanzó el legislador, explicitando una lógica de antagonismo que deja poco margen para consensos parlamentarios.

Más allá del contenido puntual de las acusaciones, el episodio revela dos dimensiones centrales del escenario político actual. Por un lado, la utilización del tema del narcotráfico como eje de disputa discursiva, en un contexto donde la seguridad ocupa un lugar prioritario en la agenda pública. Por otro, la profundización de un lenguaje político cada vez más extremo, que tiende a desplazar el debate desde el plano institucional hacia la descalificación y la advertencia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *