Río Negro: trabajadores aceptan fuertes recortes salariales para evitar ser despedidos
En este escenario, la tensión entre competitividad empresarial y estabilidad salarial vuelve a emerger como un punto crítico en la economía regional.

En un contexto de tensión laboral prolongada, empleados de la empresa frutícola y exportadora Moño Azul, en la provincia de Río Negro, terminaron aceptando una reducción salarial significativa para evitar la pérdida de sus puestos de trabajo, en un acuerdo que vuelve a poner en debate las condiciones de negociación en el sector agroexportador.
La decisión se produjo tras casi un mes de reclamos y conflictos, luego de que los trabajadores denunciaran que la empresa aplicó de manera unilateral una quita en el concepto de productividad sin previo aviso. Esa decisión impactó directamente en el ingreso final, reduciendo una porción clave del salario mensual.
Ante la advertencia empresarial de dar por finalizada la temporada de forma anticipada y la amenaza de despidos masivos, los empleados aceptaron un acuerdo que implica percibir alrededor del 60% de su remuneración habitual, con una reducción del 50% en el ítem de productividad, uno de los componentes centrales del salario en la actividad.
Desde la representación sindical, se señaló que la medida fue adoptada en un contexto de presión extrema, donde la continuidad laboral operó como factor determinante. En ese sentido, se advirtió que la empresa condicionó la negociación a la reestructuración de un convenio vigente desde 2002, considerado por la firma como desactualizado frente a la situación actual del mercado.
El acuerdo también incluyó una extensión limitada de la temporada, con algunos días adicionales de trabajo en abril y mayo, aunque en conjunto el ciclo productivo será más corto que en años anteriores, lo que también repercute en los ingresos totales de los trabajadores.
Según datos aportados por la representación gremial, el salario base del embalador ronda los $2.075.000, pero la productividad —que puede alcanzar cerca de $1 millón adicional según el rendimiento— constituye una parte decisiva del ingreso real. Con la reducción aplicada, ese componente queda fuertemente recortado, afectando de manera directa el poder adquisitivo de los empleados.
