25 de mayo de 2026

Reparación histórica en Salta: la Justicia reconoce a víctimas de trata laboral y marca un nuevo precedente en derechos humanos

Con una sentencia que busca trascender el mero castigo penal y apuntar a una reparación concreta e inmediata, la Justicia Federal de Salta homologó un acuerdo que establece una compensación económica millonaria y tareas comunitarias como reparación a 18 víctimas de trata laboral.

Se trata de un fallo inédito por su alcance simbólico, económico y su enfoque restaurativo, que pone en el centro a quienes han sido históricamente relegados: trabajadores rurales de comunidades originarias sometidos a condiciones de esclavitud moderna.

Los hechos ocurrieron a fines de 2023, pero el drama que vivieron las víctimas es propio del siglo XIX: captadas con promesas falsas, fueron trasladadas a un campo sin agua, sin comida suficiente, sin remuneración y sin posibilidad de escapar. Caminar cinco kilómetros para tomar agua o pagar con su salario un único plato diario de comida no son simplemente anécdotas, sino pruebas del nivel de deshumanización al que fueron sometidas. Todo esto, bajo temperaturas de 50 grados, en un contexto de explotación total y silenciosa.

La homologación del acuerdo por parte del juez Luis Renato Rabbi Baldi Cabanillas reconoce la brutalidad de estos hechos y, más importante aún, ofrece un camino de reparación que prioriza a las víctimas por sobre el simbolismo punitivo. Los 36 millones de pesos a repartir, más los ajustes por inflación, representan no solo un resarcimiento material sino una forma de dignificar a quienes fueron tratados como objetos descartables del sistema productivo.

El fallo también obliga al imputado, Jesús Isauro Erazo, a realizar tareas comunitarias en un hogar de ancianos, lo cual —aunque insuficiente frente al daño causado— implica un gesto de reinserción con valor pedagógico y social. Es cierto que no reemplaza una condena penal tradicional, pero el mensaje de la Justicia es claro: el proceso no se clausura, solo se prioriza el beneficio tangible de las víctimas, bajo condiciones monitoreadas. En caso de incumplimiento, el proceso penal se reactivará.

La fiscal federal Lucía Orsetti y el defensor de víctimas Nicolás Escandar destacaron esta vía como la más efectiva para lograr un resarcimiento real. En un país donde las condenas económicas muchas veces se vuelven simbólicas por la insolvencia de los condenados, el acuerdo demuestra que la Justicia puede, con voluntad política y perspectiva de derechos humanos, encontrar caminos eficaces y justos.

Este fallo también revela algo que va más allá del caso particular: las formas actuales que asume la trata laboral en Argentina. Las víctimas son, casi sin excepción, personas vulneradas desde la cuna: pueblos originarios, trabajadores rurales, personas sin acceso a vivienda, salud ni educación, que han sido históricamente empujadas al trabajo infantil y a la informalidad. La explotación no es solo económica: es estructural.

La finca “Los Chilenitos” no es un caso aislado, sino un espejo de una lógica productiva perversa y muchas veces tolerada por el poder político y económico local. Mientras se normalice que hay trabajadores que “duermen en ranchos”, “no tienen obra social” o “trabajan a destajo”, la trata laboral seguirá siendo un fenómeno sistémico más que criminal.

Por eso, este fallo no debe pasar como una curiosidad judicial: debe ser una bisagra. Un modelo replicable. Una invitación a repensar cómo el sistema judicial puede ir más allá de la cárcel y ofrecer justicia real, tangible, viva. Porque en un país donde miles de personas trabajan bajo amenaza, sin derechos ni voz, la reparación no es solo un derecho: es una deuda histórica.

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