¿Quién será Presidente? «Sólo sé que no sé nada»
En la actualidad política de Argentina, nos encontramos en un momento de incertidumbre sobre quién será el próximo presidente. A pesar de las diversas opciones en la contienda electoral, es importante reconocer que el conocimiento humano es limitado y que no podemos predecir con certeza quién ocupará el cargo más alto del país.
Por Lic. Diego Navarro (Consultora «Polites»)

Esta idea de la limitación del conocimiento humano fue expresada por el filósofo griego Sócrates, quien afirmaba que reconocer nuestra ignorancia era el primer paso para buscar el conocimiento y la sabiduría. Al admitir que no sabemos todo, nos abrimos a aprender y a cuestionar nuestras creencias y suposiciones. En el contexto político actual, esta actitud de humildad intelectual nos impulsa a buscar respuestas y a no conformarnos con la ignorancia.
Si observamos la historia política de Argentina, podemos ver que ningún gobierno que ha sido desaprobado por el 75 por ciento de los votantes ha logrado renovar su mandato en una elección presidencial. Además, cuando más del 65 por ciento de la población tiene expectativas económicas negativas y siente los efectos de la crisis económica en sus bolsillos, es poco probable que un gobierno pueda ser reelecto. Ejemplos de esto son las derrotas de Eduardo Angeloz en 1989 y de Mauricio Macri en 2019.
Sin embargo, a pesar de estas experiencias históricas y del contexto actual de pospandemia, el candidato Sergio Massa aún tiene posibilidades de ganar la elección. Esto demuestra que la situación política actual es compleja y no podemos hacer predicciones definitivas.
Por otro lado, es importante destacar que todo candidato que se presenta a una elección debe ofrecer esperanza a la ciudadanía. Debe mostrar que su elección traerá mejoras y beneficios para el país. Sin embargo, algunos candidatos, como Javier Milei y Patricia Bullrich, utilizan un discurso de confrontación y destrucción hacia ciertos sectores de la sociedad. En un contexto de gobierno débil y baja aceptación social, es posible que estos candidatos obtengan apoyo, pero también comparten un alto rechazo electoral (los tres alrededor del 60%) debido a diferentes circunstancias.
En este contexto, al momento de votar por un sucesor para el actual presidente Alberto Fernández, nos encontramos ante una situación inusual. Por primera vez desde el inicio de la democracia en Argentina, es posible que debamos elegir al «mal menor». El candidato que logre interpelar a la sociedad y se presente como la opción menos perjudicial para el electorado será el elegido.
La sociedad argentina actual se muestra diversa, compleja y desconfiada. No existe un candidato que sea convincente para la mayoría de la población. Las encuestas muestran que Javier Milei es aceptado por los hombres, pero rechazado por las mujeres, mientras que Sergio Massa y Patricia Bullrich también tienen sectores de apoyo y rechazo según diferentes variables demográficas y sociales.
Es importante destacar que estas elecciones también presentan cambios interesantes en términos territoriales. Aunque hay continuidades en algunos bastiones políticos, como la provincia de Buenos Aires para el peronismo y la región centro para Juntos por el Cambio, el fenómeno Milei ha generado una ruptura en la lógica tradicional de apoyo a los candidatos según los ingresos. Ahora vemos que los sectores de bajos ingresos apoyan a Milei, mientras que a medida que los ingresos aumentan, crece el apoyo hacia Sergio Massa.
¡El futuro es incierto, pero eso no significa que no haya razones para estar entusiasmado! Estamos viviendo tiempos de cambio y transformación, y aunque puede ser desconcertante, también es emocionante. La sociedad ha pasado por momentos difíciles en los últimos años, pero ahora tenemos la oportunidad de aprender de esos errores y construir un futuro mejor.
La pandemia ha dejado al descubierto muchas de las debilidades de nuestro sistema social y ha generado una sensación de desgobierno en la actualidad. Sin embargo, en lugar de quedarnos atrapados en el pesimismo, podemos utilizar esta crisis como una oportunidad para repensar y reinventar nuestro país.
Es comprensible que haya dudas y preguntas sobre el futuro político. Después de todo, hemos pasado por experiencias negativas en el pasado y no queremos repetir los mismos errores. Pero también es importante recordar que la historia no se repite exactamente de la misma manera. Tenemos la oportunidad de aprender de nuestros errores y elegir un líder que nos guíe hacia un futuro próspero y equitativo.
Es cierto que no tenemos todas las respuestas en este momento. Pero eso no significa que debamos rendirnos o perder la esperanza. Al igual que Sócrates, podemos reconocer que no sabemos todo, pero eso no nos impide seguir buscando conocimiento y soluciones.
