7 de julio de 2026

La jubilación ya no alcanza: casi 700 mil adultos mayores siguen trabajando y más de la mitad lo hace en negro

Un informe basado en datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) reveló que cerca de 690 mil jubilados continúan trabajando en Argentina, una cifra que creció más de 30% en la última década y que refleja el deterioro de las condiciones de vida de gran parte de los sectores pasivos.

La pérdida sostenida del poder adquisitivo de las jubilaciones está empujando a cada vez más adultos mayores a permanecer en el mercado laboral aun después de haber alcanzado la edad de retiro.

El dato no solo expone la magnitud de la crisis previsional, sino también el avance de la precarización laboral entre quienes deberían encontrarse fuera del circuito de empleo por haber completado su etapa activa. Según el relevamiento de Politikon Chaco, más de la mitad de los jubilados ocupados trabaja actualmente en la informalidad, sin aportes, estabilidad ni cobertura social.

El fenómeno adquiere especial relevancia porque contradice la lógica histórica del sistema previsional: lejos de garantizar un retiro digno, los haberes jubilatorios aparecen cada vez más insuficientes para cubrir gastos básicos, obligando a miles de personas mayores a buscar ingresos complementarios para sostener su economía cotidiana.

La cantidad de jubilados que siguen trabajando pasó de poco más de 517 mil en 2016 a más de 686 mil en la actualidad, lo que representa un incremento superior al 32%. El informe señala además que este grupo etario fue el que más creció dentro del mercado laboral durante los últimos años, muy por encima del promedio general de trabajadores.

Mientras tanto, la participación de jóvenes menores de 24 años mostró un crecimiento prácticamente estancado, una señal que también refleja las transformaciones y desequilibrios del mercado laboral argentino.

La Ciudad de Buenos Aires encabeza el ranking de jubilados activos, seguida por Gran Tucumán, Posadas, el conurbano bonaerense y Rosario. En muchos casos, las personas mayores continúan trabajando en actividades informales o de baja escala económica, especialmente en rubros vinculados a la construcción, pequeños comercios y trabajos independientes.

Uno de los datos más preocupantes del estudio es el avance del cuentapropismo entre adultos mayores. Actualmente, casi la mitad de los jubilados que trabajan lo hace de manera independiente, una tendencia que, según el informe, no responde necesariamente a una búsqueda de autonomía o realización personal, sino a una estrategia de supervivencia frente a ingresos previsionales deteriorados.

La radiografía laboral de este sector muestra además un corrimiento desde empleos relativamente más estables hacia actividades precarias y de subsistencia. La caída de asalariados formales y pequeños empleadores entre los adultos mayores refleja que muchos perdieron posiciones económicas más sólidas y terminaron recurriendo a changas, tareas ocasionales o trabajos sin registrar.

La informalidad se convirtió así en otro rasgo estructural del fenómeno. Mientras en 2016 poco más de la mitad de los jubilados ocupados trabajaba en blanco, actualmente casi el 56% lo hace en negro. El informe advierte que, tras una recuperación parcial de la formalidad luego de la pandemia, desde 2023 volvió a acelerarse el empleo precario entre personas mayores.

El deterioro de las jubilaciones aparece en el centro de este escenario. La combinación de inflación, pérdida de capacidad de compra y aumento del costo de vida empuja a miles de jubilados a permanecer activos incluso en condiciones laborales desfavorables. En lugar de representar una etapa de descanso y estabilidad, la jubilación se transforma para muchos en un ingreso insuficiente que obliga a seguir trabajando para llegar a fin de mes.

El crecimiento de adultos mayores en empleos informales también deja al descubierto una falla estructural más profunda: el sistema previsional ya no logra garantizar cobertura económica suficiente para una parte importante de la población retirada. La consecuencia es una vejez atravesada por la incertidumbre, la precarización y la necesidad de seguir dependiendo del trabajo aun después de toda una vida de aportes.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *