Pullaro, aliado de Milei, se impone en las elecciones, el PJ segundo y LLA tercero
Con vistas a las generales del 29 de junio, la clave estará en ver cómo se reconfiguran las alianzas y si los resultados de las PASO logran activar nuevas dinámicas de campaña. Santa Fe, una vez más, se convierte en laboratorio político. Y sus resultados, aunque locales, resuenan con fuerza en Buenos Aires.

Las elecciones provinciales en Santa Fe dejaron más que un simple resultado de urnas: funcionaron como un termómetro político en uno de los distritos clave del país.
Con Maximiliano Pullaro a la cabeza, la coalición Unidos para Cambiar Santa Fe se impuso con claridad en los comicios para convencionales constituyentes, consolidando al gobernador como un actor central dentro del esquema que hoy articula, aunque con matices, con el gobierno nacional de Javier Milei. Con el 80,98% de las mesas escrutadas, Pullaro acumuló el 35,89% de los votos, muy por encima del resto de las fuerzas.
Detrás, el escenario fue fragmentado y competitivo. El segundo lugar se disputó voto a voto entre Más para Santa Fe (14,52%), La Libertad Avanza (13,82%) y Somos Vida y Libertad, de Amalia Granata (12,64%). La histórica división del peronismo volvió a jugarle en contra, diluyendo su peso en un escenario donde ya no compite como fuerza dominante, sino como una más en un mapa político altamente atomizado.
El tercer lugar obtenido por La Libertad Avanza, que por primera vez compite con estructura propia en la provincia, encendió algunas alarmas en el mileísmo: lejos de capitalizar el caudal que llevó a Javier Milei a la presidencia en 2023, la fuerza libertaria no logró despegar. La candidatura de Nicolás Mayoraz quedó por debajo de lo esperado, sobre todo en un contexto nacional donde la motosierra discursiva aún conserva altos niveles de adhesión. La performance de LLA fue tibia, incluso en Rosario, donde sí logró un triunfo parcial con Juan Pedro Aleart al frente, pero sin arrasar.
Pullaro: poder territorial y equilibrio incómodo con Milei
Pullaro aparece como el gran ganador de la jornada. Su alianza con el gobierno nacional es pragmática y de baja intensidad: acompaña las reformas estructurales, pero mantiene distancia del estilo confrontativo de Milei. La elección lo ratifica como un dirigente con peso territorial, que combina gestión, discurso de orden y una relación ambigua con el poder central. En un escenario político polarizado, ese perfil dialoguista lo posiciona como un posible articulador en una oposición aún desordenada.
El peronismo, sin brújula ni síntesis
La división entre Más para Santa Fe (Monteverde) y Activemos (Lewandowski) dejó al peronismo en una situación crítica. Sin una conducción clara y con múltiples referentes que no logran construir una propuesta unificada, el PJ repite una dinámica de fragmentación que ya mostró sus efectos en las elecciones nacionales. Aunque no desaparece del mapa, pierde centralidad y queda a merced de liderazgos locales sin conexión orgánica entre sí.
¿Qué deja esta elección? Un tablero abierto y un mensaje hacia 2025
La elección en Santa Fe fue más que una pulseada provincial. Dejó lecciones para todos los frentes:
Para Milei, que no puede confiar solo en su arrastre nacional para construir territorialidad.
Para el peronismo, que necesita una reconfiguración profunda si quiere volver a ser competitivo.
Para la oposición dialoguista, que con figuras como Pullaro, empieza a consolidar un espacio de centro-derecha con lógica federal.
Además, la jornada electoral transcurrió con normalidad, aunque con una participación moderada y algunos incidentes menores, como el caso en San Lorenzo donde un votante fue demorado por fotografiar su boleta, violando la ley electoral.
