9 de mayo de 2026

Propuesta israelí para gobernar Gaza tras la derrota de Hamás: un escenario complejo y controvertido

En un contexto marcado por la escalada bélica en la Franja de Gaza tras el ataque de Hamás el 7 de octubre de 2023, emergen recientes revelaciones sobre un posible plan israelí para gestionar el territorio en caso de una victoria militar.

Un documento titulado «Gaza Security and Recovery Program: How Should The Day After Look Like», elaborado por el Foro de Defensa y Seguridad de Israel y el Jerusalem Center for Public Affairs, detalla una estrategia para gobernar Gaza desde cero, excluyendo la participación de la Autoridad Palestina y la comunidad internacional en la ayuda humanitaria.

Este documento de 32 páginas, cuya autenticidad fue confirmada por fuentes gubernamentales y miembros de la Knesset, presenta un escenario en el que Israel, tras la derrota de Hamás, asumiría el control directo y progresivo del territorio en varias fases. La propuesta se divide en tres etapas, siendo las dos primeras las más relevantes, en las que se prevé una ocupación plena y la creación de una estructura administrativa provisional, con una fuerte impronta de control israelí y una eventual presencia internacional limitada.

Contexto y motivaciones

El estudio fue elaborado aproximadamente dos meses después del ataque de Hamás, aunque su concepción inicial se remonta a antes de ese evento, con una orientación más centrada en Cisjordania. La escalada en Gaza, sin embargo, ha acelerado la consideración de escenarios radicales, incluyendo la posible anulación de la autoridad palestina en la franja y la instauración de un control directo israelí.

El documento refleja la intención de Israel de evitar la creación de un Estado palestino en Gaza, y en cambio, promover una entidad gestionada por las fuerzas de seguridad israelíes. La propuesta también contempla la desradicalización y «desnazificación» de la sociedad gazatí, mediante una política de reeducación y control de la educación y los medios de comunicación.

Etapas y mecanismos propuestos

La primera fase implica la toma de control militar completo de Gaza y la creación de una «zona tampón» en la frontera con Egipto, con restricciones al tráfico y posibles medidas de ley marcial. La segunda etapa contempla la instauración de consejos administrativos autónomos en distintas regiones del territorio, bajo supervisión israelí, con la participación de una Dirección de Gestión Internacional (IMD). Esta última incluiría a actores como Estados Unidos, países europeos y algunos países árabes pragmáticos, en un intento de legitimar y facilitar la reconstrucción y la ayuda humanitaria, condicionadas a un proceso de reeducación y desradicalización.

Críticas y controversias

El plan ha generado rechazo por parte de organismos internacionales y de la ONU, que advierten sobre los riesgos de desviación de la ayuda humanitaria y la posible exacerbación del sufrimiento civil. La ONU ha criticado la propuesta de Israel de gestionar la ayuda, alertando sobre el peligro de que los civiles queden aún más vulnerables y que la ayuda sea utilizada con fines políticos o militares. Además, la propuesta excluye explícitamente a la ONU y a la Autoridad Palestina en la reconstrucción, incrementando las tensiones existentes en la región.

Por otro lado, sectores políticos israelíes, como miembros de la coalición gobernante, han expresado su apoyo a la idea, considerándola una estrategia de seguridad y de eliminación de Hamás. Figuras como Simcha Rothman y Ohad Tal afirman que el plan se ajusta a los objetivos del Gobierno, aunque reconocen que aún no es un proyecto finalizado.

Implicaciones y futuro

El documento no solo refleja una posible estrategia de control militar y administrativo, sino que también plantea un escenario en el que la autodeterminación palestina en Gaza sería postergada indefinidamente, en función de la eliminación de Hamás y del desmantelamiento de su red de poder. La propuesta sugiere que, una vez lograda esta meta, podría abrirse la puerta a un proceso de autodeterminación, aunque con condiciones estrictas y controladas por Israel.

Este plan, si bien aún en etapa conceptual y con una ejecución que dependerá de la dinámica del conflicto, evidencia la tendencia de Israel a buscar soluciones de largo plazo que refuercen su seguridad, en detrimento de una solución diplomática integral y de la participación internacional en la reconstrucción y el proceso de paz.

La revelación de esta propuesta plantea un escenario de alta complejidad política y humanitaria, enmarcado en una estrategia de control y reconstrucción que podría profundizar las tensiones en Gaza y en la región. La comunidad internacional se encuentra ante la necesidad de vigilar estas iniciativas, promoviendo una solución que priorice los derechos humanos, la estabilidad y la búsqueda de una paz duradera en un territorio marcado por décadas de conflicto y sufrimiento.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *