Lula da Silva aseguró que Trump no invadirá Cuba y abogó por la paz con Irán
«Escuchamos que él no planea invadir Cuba, lo cual es una señal positiva, ya que Cuba busca dialogar y encontrar una solución para poner fin al bloqueo que ha impedido su plena libertad desde la victoria de la revolución», declaró Lula en una conferencia de prensa en la embajada de Brasil en Washington. Esto ocurre en medio de la divulgación por parte de la Casa Blanca de una nueva orden ejecutiva que refuerza sanciones contra la isla.

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, informó que durante una reunión bilateral de tres horas celebrada este jueves, el mandatario estadounidense, Donald Trump, le transmitió que Estados Unidos no tiene intención de invadir Cuba.
Durante su intervención, Lula recordó que Cuba es víctima del «bloqueo más largo de la historia de la humanidad» y reiteró que Brasil está dispuesto a mediar para evitar conflictos, destacando así su postura favorable al diálogo y la diplomacia.
Estas declaraciones llegan días después de que Trump afirmara que Estados Unidos «tomará el control» de Cuba «casi de inmediato» y desplazara al portaaviones USS Abraham Lincoln al Mar Caribe, en un contexto de tensiones renovadas.
En otro tema, Lula expresó su apoyo a la búsqueda de una solución pacífica con Irán. El mandatario brasileño reiteró su oposición a cualquier acción militar por parte de EE. UU. e Israel contra Irán, insistiendo en que la diplomacia debe ser la vía principal para resolver disputas internacionales.
En este marco, Lula entregó a Trump una copia del acuerdo negociado en 2010, en colaboración con Turquía, en el que Irán se comprometía a no desarrollar armas nucleares, buscando fomentar la paz en la región.
Además, el presidente brasileño abordó la necesidad de reformar la Organización de las Naciones Unidas, específicamente para ampliar la membresía del Consejo de Seguridad y hacerla más representativa.
En materia de relaciones bilaterales y comercio, Lula calificó el encuentro en la Casa Blanca como un paso importante para fortalecer los lazos entre ambos países. Destacó que la buena relación entre Brasil y EE. UU. demuestra que las democracias del continente pueden ser ejemplo para el mundo.
Asimismo, propuso un plazo de 30 días para resolver las diferencias comerciales relacionadas con los aranceles impuestos por Estados Unidos a productos brasileños, confiando en que los responsables de economía y comercio puedan llegar a un acuerdo en ese período.
El tono del encuentro fue cordial y amistoso, con Lula compartiendo anécdotas y recomendando a Trump mantener una actitud relajada y sonreír ante las cámaras. Incluso, bromeó con que no restrinjan los visados a la selección brasileña durante el Mundial de fútbol en Estados Unidos este verano.
Aunque no hubo una rueda de prensa conjunta, Trump expresó en su red social Truth Social que el encuentro fue «muy bien» y que conversaron principalmente sobre temas comerciales, en especial los aranceles. La agenda también incluyó temas como el combate al crimen internacional y la cooperación en minerales críticos.
Este acercamiento marca un cambio después de un periodo de tensión diplomática, que incluyó fricciones relacionadas con los aranceles, las políticas judiciales en Brasil, la situación en Venezuela y las presiones sobre Cuba e Irán. Aunque en el pasado hubo momentos de distensión, las relaciones se habían deteriorado en los últimos tiempos, especialmente tras la salida de Bolsonaro y las controversias regionales.
