Pampa Energía cerró la única planta de caucho sintético del país, otro golpe al entramado industrial argentino
La medida impactó de manera directa sobre unos 200 trabajadores. Cerca de un centenar aceptó retiros voluntarios, mientras que otros 25 serán trasladados a diferentes establecimientos de la empresa en el país.

El cierre de la planta de caucho sintético de Pampa Energía marca un nuevo golpe para el entramado industrial argentino y deja expuestas las dificultades que atraviesan las empresas y los trabajadores frente al actual escenario económico.
Un grupo reducido permanecerá vinculado a tareas de mantenimiento. Para el Sindicato de Petroquímicos de Santa Fe, la consecuencia más significativa no es solamente el cierre de una planta, sino la pérdida de puestos laborales considerados de calidad y el retroceso de una actividad estratégica para la industria nacional.
El secretario general del gremio, Mauricio Brizuela, cuestionó las condiciones en las que actualmente se desarrolla la producción local y vinculó el cierre con el avance de las importaciones y con el elevado costo de producir en Argentina, especialmente por el peso de los servicios y los impuestos.
Desde esa perspectiva, la situación plantea un interrogante sobre la capacidad de la industria nacional para competir en un mercado cada vez más expuesto a productos provenientes del exterior.
El dirigente sindical advirtió que la competencia con grandes productores internacionales, particularmente China, coloca a la industria local en una posición de creciente vulnerabilidad.
El planteo trasciende el conflicto puntual de Pampa Energía: pone en discusión qué lugar ocupará la producción nacional en un modelo económico que prioriza una mayor apertura comercial y qué herramientas tendrán las empresas argentinas para sostener inversiones y empleo.
Brizuela también reclamó una mayor intervención del Gobierno provincial ante el cierre de establecimientos industriales y señaló la necesidad de mejorar la infraestructura energética de Santa Fe.
Entre las propuestas mencionó la posibilidad de retomar el proyecto de un gasoducto que quedó inconcluso, una obra que, según el gremio, podría mejorar las condiciones para atraer nuevas inversiones productivas.
En ese marco, el cierre de la planta también reabre el debate sobre la disponibilidad de energía como factor determinante para la radicación industrial.
El sindicalista cuestionó que Pampa Energía haya decidido desarrollar una inversión vinculada a la producción de urea en Bahía Blanca y no en Santa Fe, argumentando que la falta de disponibilidad de gas habría sido un factor determinante.
