10 de septiembre de 2026

Crece la tensión financiera en la industria: casi una de cada diez empresas acumula atrasos en todos sus pagos

Los números configuran un escenario en el que la industria enfrenta simultáneamente una demanda interna debilitada, mayores costos, competencia externa y crecientes necesidades de financiamiento.

La situación financiera de las empresas industriales continúa deteriorándose. Un relevamiento de la Unión Industrial Argentina (UIA) reveló que en julio el 47,6% de las compañías consultadas tuvo dificultades para cumplir en tiempo y forma con al menos una de sus principales obligaciones, entre ellas salarios, proveedores, impuestos, servicios públicos o compromisos financieros.

El dato más preocupante aparece al observar a las empresas que acumularon incumplimientos de manera simultánea en todos esos frentes.

En julio, el 9,2% de las firmas se encontraba en esa situación, el registro más elevado desde que comenzó la serie estadística y más del doble del promedio histórico, ubicado en torno al 4%.

Según el informe de Indicadores Industriales y Expectativas de la UIA, las mayores dificultades se concentraron en el pago de impuestos y proveedores.

Para la entidad, esto evidencia que los problemas de liquidez están llevando a las empresas a trasladar sus necesidades de financiamiento hacia el circuito comercial y tributario.

La falta de liquidez también está teniendo un costo creciente para las compañías. Entre las empresas afectadas, el 56,2% tuvo que recurrir a herramientas de financiamiento de corto plazo o incrementar su nivel de endeudamiento.

Al mismo tiempo, el 53,2% sufrió un aumento de los intereses y de los costos financieros, una combinación que presiona todavía más sobre los márgenes de rentabilidad.

El deterioro financiero ocurre en un contexto de fuerte debilidad de la demanda interna, que aparece como la principal preocupación para la industria. Casi la mitad de las empresas consultadas señaló la caída de las ventas como uno de sus mayores problemas.

En julio, el 49,7% registró una disminución de su facturación, el segundo porcentaje más elevado de los últimos nueve relevamientos, solo superado por el registrado en enero. La situación fue particularmente compleja entre las pequeñas y medianas empresas.

A la menor demanda se suma la presión de los costos. El incremento de los gastos energéticos ganó relevancia durante julio y se convirtió en uno de los factores que más preocupación generó entre los industriales, en un escenario internacional marcado por las consecuencias de la guerra en Medio Oriente.

Otro foco de tensión es el avance de la competencia importada. Seis de cada diez empresas consideraron que la competencia desleal tiene un impacto alto o muy alto sobre sus negocios.

Entre las situaciones denunciadas con mayor frecuencia aparece la comercialización a precios considerados artificialmente bajos.

Los sectores textil y de indumentaria, metales comunes y papel, cartón y madera figuran entre los más expuestos a esta problemática. También permanecen bajo presión ramas industriales como la autopartista y las vinculadas con el caucho y el plástico.

El impacto de este escenario también se refleja en el nivel de producción. Durante julio, casi dos tercios de las empresas trabajaron por debajo del nivel considerado óptimo de utilización de su capacidad instalada. Las perspectivas tampoco son alentadoras: ocho de cada diez compañías no creen que puedan alcanzar ese nivel durante los próximos doce meses.

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