Países nórdicos advierten que la intervención de EE. UU. en Venezuela vulnera el marco legal internacional
Las advertencias de Noruega y Dinamarca funcionan como un recordatorio incómodo: incluso frente a gobiernos cuestionados, el uso de la fuerza sin consenso internacional puede terminar debilitando el mismo orden que las potencias dicen defender.

La ofensiva militar de Estados Unidos en Venezuela continúa generando un rechazo sostenido en la escena internacional, y ahora suma cuestionamientos explícitos desde el norte de Europa. Noruega y Dinamarca se pronunciaron en contra del operativo ordenado por Donald Trump, poniendo el foco no en la figura de Nicolás Maduro, sino en la legalidad del uso de la fuerza y en el impacto que este tipo de acciones tiene sobre el sistema multilateral.
Desde Oslo, el canciller noruego Espen Barth Eide señaló que la intervención estadounidense despierta serias objeciones jurídicas y se aparta de los principios básicos del derecho internacional. Su postura subraya una preocupación central para las democracias europeas: la normalización de acciones militares unilaterales que eluden los mecanismos colectivos previstos por las Naciones Unidas.
En la misma línea, el ministro de Exteriores danés, Lars Løkke Rasmussen, describió los hechos como una escalada peligrosa que puede agravar la inestabilidad regional. Dinamarca reclamó la convocatoria urgente del Consejo de Seguridad de la ONU, con el objetivo de evaluar las consecuencias políticas y legales de la captura y el traslado forzado del presidente venezolano fuera de su territorio.
El posicionamiento de ambos países resulta significativo porque se distancia tanto del respaldo automático a Washington como de una defensa del gobierno venezolano. Noruega y Dinamarca dejan en claro que la discusión no pasa por la legitimidad o no del régimen de Maduro, sino por el precedente que sienta el derrocamiento de un gobierno mediante la fuerza militar extranjera.
Este enfoque revela una fisura creciente entre Estados Unidos y varios de sus aliados tradicionales, especialmente en Europa, donde el respeto a las normas internacionales es visto como un pilar de la estabilidad global. Para estos gobiernos, la erosión de ese marco jurídico puede abrir la puerta a conflictos más amplios y difíciles de contener.
Mientras la presión diplomática aumenta, la administración Trump confirmó que Maduro permanece bajo custodia militar estadounidense, lo que profundiza el debate sobre jurisdicción y soberanía. En Venezuela, en tanto, las autoridades encabezadas por Delcy Rodríguez y el ministro de Defensa Vladimir Padrino López buscan reordenar la estructura de poder en un contexto marcado por daños a infraestructura civil y una creciente incertidumbre política.
