Organizaciones de más de 20 países condenaron la represión policial en el Congreso
La situación en Argentina sigue siendo objeto de atención internacional, mientras las críticas hacia el Gobierno aumentan y las demandas por justicia y respeto a los derechos humanos se hacen más fuertes. La comunidad internacional observa de cerca los acontecimientos, clamando por un diálogo constructivo y el respeto a la protesta pacífica.

La indignación por la violenta represión ocurrida en el Congreso argentino el pasado miércoles durante la marcha de jubilados ha cruzado fronteras. Organizaciones sindicales de más de 20 países de América Latina y el Caribe han alzado su voz contra lo que califican como “una violencia desmedida” ejercida por las fuerzas policiales.
La Confederación Latinoamericana y del Caribe de Trabajadores Estatales (CLATE) lideró el pronunciamiento, destacando que la intervención policial dejó un saldo de 114 detenidos y varios heridos de gravedad. La movilización, que se realiza cada miércoles, tenía como objetivo visibilizar las demandas de los jubilados, que incluyen un aumento de emergencia, la extensión de la moratoria previsional y la restitución del fondo de garantía de sustentabilidad de la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES). También se exigieron mejoras en las prestaciones sociales y de salud del Programa de Atención Médica Integral (PAMI).
En su comunicado, la CLATE exigió el “cese de la represión y la investigación de los abusos de autoridad y violencia desmedida”. Asimismo, instó al presidente Javier Milei a “respetar los derechos constitucionales del pueblo argentino y los derechos humanos consagrados en legislaciones internacionales”.
Las voces de repudio se sumaron a las de la Confederación Sindical Internacional (CSI) y la Confederación Sindical de Trabajadores y Trabajadoras de las Américas (CSA), quienes enfatizaron la importancia de garantizar el derecho a la protesta pacífica y expresaron su preocupación por el uso de la fuerza en manifestaciones sociales.
Mientras tanto, la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, defendió el accionar policial y, en un tono provocador, apuntó contra las víctimas de la represión. Su falta de empatía fue evidente al no mostrar preocupación por el estado del fotógrafo Pablo Grillo, quien se encuentra internado tras recibir un fuerte golpe en la cabeza por una cápsula de gas lacrimógeno disparada por la policía.
