No hay papa: fumata negra en el segundo día de cónclave
La tradicional fumata negra, emitida este jueves a las 7 de la mañana (hora argentina), confirmó que ninguna de las dos votaciones matutinas alcanzó la mayoría requerida de dos tercios, es decir, 89 votos a favor de un solo candidato.

La Capilla Sixtina volvió a expulsar humo negro. En el segundo día de deliberaciones, el cónclave que reúne a 133 cardenales menores de 80 años no logró consensuar un sucesor para el Papa Francisco, y la incertidumbre se mantiene en el corazón del mundo católico.
El resultado refleja la dificultad de consensuar entre las diversas corrientes internas que conviven dentro del Colegio Cardenalicio. Con representantes de 66 países y un marcado equilibrio geográfico y doctrinal, las divisiones ideológicas están lejos de ser anecdóticas.
Diversidad y tensiones dentro del cónclave
Los cardenales electores han sido designados por los tres últimos pontífices: Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco. Esta mezcla de líneas ideológicas se traduce en un cónclave diverso y heterogéneo:
- 15 progresistas,
- 53 afines a la visión pastoral de Francisco,
- 39 periféricos (en sintonía con las iglesias locales más distantes del poder central),
- 25 conservadores, y
- 5 tradicionalistas.
A nivel geográfico, Europa sigue teniendo el mayor peso con 53 cardenales, aunque América del Sur y del Norte empatan en número (17 cada una), seguidas por Asia (24), África (19), América Central (5) y Oceanía (3). Esta distribución también influye en los enfoques eclesiológicos y políticos en juego: la tensión entre centralismo romano y descentralización, entre continuidad doctrinal y apertura pastoral.
El camino hacia la «fumata blanca»
El cónclave, que comenzó el miércoles, ya ha producido tres fumatas negras: una en la tarde del primer día y dos este jueves por la mañana. Según el protocolo, por la tarde se llevará a cabo una nueva votación. Si en ella se alcanza la mayoría necesaria, la decisión será anunciada inmediatamente con la fumata blanca y el tradicional «Habemus Papam». Si no hay acuerdo, se repetirá el patrón de doble votación.
El reglamento permite un máximo de 34 votaciones antes de modificar el sistema, aunque esto ha ocurrido muy pocas veces en la historia reciente. La expectativa ahora está puesta en la sesión vespertina, que ocurrirá alrededor de las 12:30 hora argentina.
Una elección cargada de significado
Más allá de los nombres, la elección del nuevo Papa definirá el rumbo espiritual, político y cultural de una Iglesia que enfrenta múltiples desafíos: la secularización, los abusos, el papel de la mujer, la apertura a los sectores marginados, y el diálogo interreligioso. El sucesor de Francisco tendrá la responsabilidad de continuar –o redefinir– la huella del pontífice argentino, cuya impronta pastoral y reformista dejó una marca en el Vaticano y más allá.
Mientras tanto, el mundo católico espera. Y el humo que salga de la chimenea de la Capilla Sixtina seguirá siendo el único portavoz de uno de los procesos de decisión más herméticos y simbólicos del planeta.
