Moscú acusa a Europa de poner en riesgo la paz, pero abre la puerta al diálogo
«En lo que respecta a Washington, por lo que se observa en sus acciones, parece haber abandonado toda intención de fungir como un mediador neutral y, en cambio, opta por intensificar las sanciones contra Rusia», afirmó Serguéi Lavrov ante un grupo de diplomáticos internacionales en Moscú.

El canciller ruso declaró este martes que Europa representa «un peligro creciente para la estabilidad y la seguridad global» debido a su respaldo militar a Ucrania. Además, señaló que Estados Unidos ha dejado de actuar como un «facilitador imparcial» para poner fin al conflicto bélico desatado por Rusia contra su país vecino.
Por su parte, Yuri Ushakov, consejero del presidente Vladímir Putin, indicó que Rusia estaría abierta a iniciar un intercambio de opiniones con la Unión Europea, insistiendo en la versión del Kremlin de que es Bruselas, y no Moscú, quien alarga el conflicto en Ucrania.
Las gestiones lideradas por Estados Unidos para alcanzar un acuerdo que detenga la invasión masiva de Ucrania se encuentran prácticamente paralizadas, en gran parte porque la atención del presidente Donald Trump se ha centrado en Medio Oriente.
El presidente del Consejo Europeo, António Costa, se vio obligado la semana pasada a justificar su polémica decisión de establecer un canal diplomático con el Kremlin para explorar si existen bases para negociar la paz. Sin embargo, su equipo concluyó que, por ahora, esa vía no es factible.
Aunque la oficina de Costa no lo ha confirmado, se presume que Ushakov fue el interlocutor ruso en esos contactos.
El asesor de Putin no hizo comentarios el martes sobre un posible acercamiento con el equipo de Costa, pero rápidamente acusó a Bruselas de querer «debilitar los acuerdos de Anchorage», en alusión a la cumbre celebrada en Alaska entre Trump y Putin en agosto del año pasado.
Ese encuentro no produjo ningún avance hacia un cese al fuego en Ucrania, pero Rusia asegura que Washington aceptó la «fórmula de Anchorage», un conjunto vago de «acuerdos» sobre la congelación de la línea del frente y la restricción del apoyo militar occidental a Kiev, algo que las autoridades estadounidenses nunca han confirmado.
Una de las exigencias clave de Moscú para sentarse a negociar la paz es que Ucrania retire sus tropas de Donbás, la región oriental que Rusia controla parcialmente desde 2014 y cuya ocupación ha ampliado tras la invasión de 2022. El ejército ucraniano aún mantiene el control sobre una parte de ese territorio y ha rechazado la posibilidad de cederlo.
