Milei sufre un desgaste acelerado del liderazgo, y Patricia Bullrich lo supera dentro del oficialismo
Los datos configuran un escenario de creciente fragilidad para el oficialismo: caída de expectativas, pérdida de centralidad del liderazgo presidencial y una economía que, lejos de estabilizarse en la percepción pública, profundiza el escepticismo. El desafío para el Gobierno será revertir esta tendencia antes de que se consolide como un cambio estructural en la opinión pública.

El clima social y económico comienza a impactar con mayor fuerza en la construcción de poder del gobierno de Javier Milei. Un relevamiento reciente muestra un deterioro simultáneo en tres frentes clave: la percepción de la economía, la aprobación de la gestión y la imagen personal del mandatario.
Según la encuesta de la consultora Zentrix, realizada a mediados de marzo, casi seis de cada diez argentinos califican como negativa la situación económica, lo que implica un salto significativo respecto del mes anterior. Este cambio no solo refleja el impacto de la inflación y la pérdida de poder adquisitivo, sino también una creciente impaciencia social frente a los resultados del programa económico.
En paralelo, la imagen positiva de Milei registró una caída de siete puntos en apenas un mes, pasando de niveles cercanos al 47% a poco más del 40%, mientras que la valoración negativa superó la barrera del 50%. Este corrimiento sugiere un quiebre en el equilibrio que el oficialismo había logrado sostener en los primeros meses de gestión.
Uno de los datos más relevantes del informe es el reordenamiento interno dentro del propio espacio político: Patricia Bullrich aparece con mejor imagen que el Presidente, tanto en términos de valoración positiva como en menor rechazo relativo. Este desplazamiento no es menor, ya que introduce tensiones potenciales en la conducción del oficialismo y en la representación de su electorado.
La caída en los niveles de aprobación del Gobierno refuerza esta tendencia. El respaldo a la gestión se redujo de manera considerable, mientras que la desaprobación creció hasta superar el 50%, invirtiendo la relación favorable que el Ejecutivo mantenía semanas atrás. La dinámica sugiere que el margen de tolerancia social frente al ajuste económico podría estar agotándose más rápido de lo previsto.
Otro indicador crítico es la percepción sobre los ingresos: más del 80% de los consultados afirma que su salario no logra seguir el ritmo de la inflación. Este dato funciona como un termómetro directo del malestar cotidiano y explica, en gran medida, el deterioro en las evaluaciones generales.
En cuanto a la oposición, figuras como Axel Kicillof y Juan Grabois continúan con niveles de imagen inferiores y altos índices de rechazo, lo que indica que el descontento social aún no se traduce en una alternativa política claramente consolidada.
