Neymar le puso fin a su historia con Brasil tras la eliminación del Mundial: “Mi camino termina aquí”
La temprana despedida de Brasil en los octavos de final del Mundial 2026 no solo significó un duro revés deportivo para la Canarinha. También marcó el cierre de una era. Tras la derrota frente a Noruega, Neymar confirmó que no volverá a vestir la camiseta de la selección brasileña, poniendo punto final a una trayectoria internacional que se extendió durante casi dieciséis años.

Visiblemente afectado por la eliminación, el delantero se presentó ante los medios de comunicación y anunció una decisión que venía siendo motivo de especulación en los últimos tiempos.
Con emoción y resignación, el capitán brasileño reconoció que su etapa en el seleccionado llegó a su fin luego de haber intentado una vez más alcanzar el gran objetivo que siempre persiguió: conquistar una Copa del Mundo.
Las palabras del futbolista tuvieron además un fuerte contenido simbólico. El MetLife Stadium de Nueva Jersey, escenario de su último encuentro con Brasil, fue también el lugar donde comenzó su historia con la selección absoluta en agosto de 2010. En aquel amistoso frente a Estados Unidos, un joven Neymar iniciaba un recorrido que terminaría convirtiéndolo en una de las máximas figuras de la historia del fútbol brasileño.
Con su retiro internacional, Brasil pierde a uno de los jugadores más influyentes de las últimas generaciones. Desde su debut bajo la conducción de Mano Menezes hasta su despedida en el Mundial 2026, Neymar fue protagonista de distintas etapas de la selección, transformándose en referente dentro y fuera del campo de juego.
Sin embargo, su brillante carrera con la camiseta verdeamarela también estuvo marcada por una asignatura pendiente. A pesar de haber alcanzado registros goleadores históricos y de conquistar la medalla de oro olímpica en Río de Janeiro 2016, el atacante nunca logró obtener un título oficial con la selección mayor ni cumplir el sueño de levantar la Copa del Mundo.
Las imágenes de Neymar llorando tras el pitazo final reflejaron el peso de esa frustración. A los 34 años, después de atravesar lesiones, momentos de gloria y numerosas batallas deportivas, el delantero decidió cerrar definitivamente su ciclo internacional.
Su despedida deja un legado difícil de igualar y abre una nueva etapa para Brasil, que deberá afrontar el futuro sin una de las figuras más determinantes de su historia reciente.
Mientras tanto, el fútbol mundial observa la salida de escena de un jugador que marcó una época, admirado por su talento y recordado por haber sido uno de los grandes protagonistas de su generación, aunque sin la consagración mundial que siempre persiguió.
