La corrupción desplazó a la inflación y se convirtió en la principal preocupación social
El dato surge de un informe elaborado por Latam Pulse Argentina, iniciativa desarrollada por AtlasIntel y Bloomberg, que además refleja un marcado deterioro en la imagen del gobierno de Javier Milei y una visión predominantemente negativa sobre la situación económica del país.

Un nuevo relevamiento de opinión pública revela un cambio significativo en las preocupaciones de los argentinos: la corrupción pasó a ocupar el primer lugar entre los problemas que más inquietan a la ciudadanía, desplazando incluso a la inflación, que durante años encabezó el ranking de inquietudes sociales.
Según el estudio, el 47,9% de los consultados identificó a la corrupción como el principal problema nacional, ubicándola por encima de cuestiones históricamente sensibles como el desempleo, el funcionamiento de la Justicia y el aumento de precios. El cambio de prioridades en la agenda pública aparece asociado a una creciente desconfianza hacia la dirigencia política y a una percepción de falta de transparencia en la gestión estatal.
La encuesta también expone un escenario económico complejo. Más de seis de cada diez argentinos consideran que la economía atraviesa una mala situación, mientras que casi tres cuartas partes evalúan negativamente el mercado laboral. A ello se suma una mirada pesimista sobre el futuro inmediato: una proporción significativa de los encuestados cree que las condiciones económicas empeorarán durante los próximos meses, y más de la mitad sostiene que su situación familiar se encuentra en una etapa desfavorable.
En el plano político, los números reflejan un creciente desgaste del oficialismo. La gestión encabezada por Javier Milei registra un nivel de desaprobación superior al de aprobación, consolidando una tendencia que, según la serie histórica del informe, viene profundizándose en los últimos años. La evaluación general del Gobierno muestra que más de la mitad de los consultados califica la administración nacional como mala o muy mala, mientras que solo una minoría expresa una valoración positiva.
La imagen presidencial tampoco escapa a esa dinámica. Aunque Milei conserva un núcleo importante de respaldo, la percepción negativa supera ampliamente a la positiva, evidenciando una pérdida de apoyo respecto de los niveles que había alcanzado durante los primeros años de gestión. El informe interpreta este fenómeno como una consecuencia directa de la creciente preocupación social por cuestiones vinculadas a la transparencia, la gestión económica y la confianza institucional.
Uno de los factores que habría contribuido a profundizar este escenario fue la crisis política derivada de la salida de Manuel Adorni del Gobierno.
El exfuncionario aparece como una de las figuras con peor valoración pública dentro del gabinete y su caso es señalado por los analistas como un episodio que impactó de manera directa en la credibilidad de la administración libertaria. Para una parte importante de la opinión pública, el escándalo reforzó la asociación entre corrupción y poder político, alimentando el malestar ya existente.
El estudio también muestra dificultades para la mayoría de los integrantes del gabinete nacional. Ninguno de los principales funcionarios logra alcanzar niveles de aprobación contundentes y predominan las valoraciones negativas. Incluso aquellos ministros con mejor posicionamiento enfrentan índices de rechazo superiores o muy cercanos a sus niveles de aceptación, reflejando una erosión generalizada de la confianza pública.
En contraste, algunas figuras políticas de la oposición logran sostener niveles de imagen relativamente más favorables, aunque el informe deja en evidencia que el desgaste alcanza a gran parte del sistema político. Dirigentes oficialistas, opositores y exmandatarios registran elevados porcentajes de rechazo, un indicador que da cuenta de una crisis de representación que trasciende a una fuerza partidaria en particular.
La investigación fue realizada entre el 26 y el 30 de junio de 2026 sobre una muestra de 2.202 personas y presenta un margen de error de dos puntos porcentuales. Más allá de las cifras puntuales, los resultados describen un clima social atravesado por el escepticismo, donde la corrupción ha ganado centralidad en las preocupaciones ciudadanas, la economía continúa generando incertidumbre y el Gobierno enfrenta crecientes dificultades para sostener sus niveles de confianza y respaldo político.
