Milei celebró acuerdo con EE. UU. y promueve la apertura minera
Desde Corrientes, durante el 12º Congreso de Economía Regional, el mandatario utilizó el entendimiento con Washington como una prueba del éxito de su política de alineamiento y apertura.

El presidente Javier Milei celebró efusivamente el flamante acuerdo comercial con Estados Unidos, calificándolo como una » tremenda noticia » que forma parte de su compromiso de » hacer grande la Argentina nuevamente «.
En un enfoque puramente analítico, la celebración del Presidente por este marco de comercio e inversión se basa en la expectativa de que el acuerdo funcione como un imán para capitales externos .
La insistencia de Milei en » buscar flujos de fondo, chances de hacer negocios » y destacar el potencial de las inversiones –mencionando anuncios por $100.000 millones de dólares en el último año– sugiere que para el Gobierno el acuerdo no es un fin en sí mismo, sino la validación geopolítica que destraba el acceso a la inversión, especialmente en recursos naturales.
La Ley de Glaciares: la apertura minera como prioridad económica
El punto más crítico y revelador del discurso del Presidente fue su firme postura a favor de la modificación de la Ley de Glaciares y Periglaciares .
Milei enmarcó la ley como una barrera impuesta por «ambientalistas» que «prefieren que uno se muera de hambre» y sostuvo que su modificación busca «devolverle el federalismo a las provincias» para que ellas mismas determinen la zona periglaciar. Esta justificación, si bien apela a la autonomía provincial, es vista por críticos y especialistas como un eufemismo para facilitar la mega minería en zonas de alta sensibilidad ambiental e hídrica.
El contraste que iniciaron Milei con Chile, donde la exportación de cobre asciende a $50.000 millones de dólares anuales frente a los $4.000 millones de Argentina, evidencia que la modificación de la Ley de Glaciares no es una simple cuestión de federalismo, sino una prioridad estratégica para la expansión minera y la explotación de la Cordillera.
Una agenda impulsada por la inversión
El mensaje de Milei sintetiza la columna vertebral de su agenda económica: alineamiento incondicional con EE. UU. para asegurar el respaldo y la inversión, y desregulación interna (vía modificación de leyes ambientales) para explotar el potencial de los recursos naturales.
Su mención de que los viajes «para algo servir» funciona como un guiño a la gestión y una defensa implícita de una política exterior que privilegia las relaciones con Occidente, incluso a costa de las herramientas regulatorias que, según sus críticos, protegen la industria local y el medio ambiente. En suma, el discurso presidencial convierte el acuerdo con EE.UU. UU. en el marco habilitador de un modelo de crecimiento basado fuertemente en la extracción y exportación de recursos primarios .
