Milei blinda a Adorni en plena crisis política y apuesta a acelerar reformas pese al desgaste oficial
Mientras el Gobierno intenta mostrar iniciativa política y orden interno, el respaldo cerrado a funcionarios cuestionados y la aceleración de reformas estructurales en medio de un escenario social delicado comienzan a abrir nuevos focos de desgaste para una administración que, pese al alivio económico coyuntural, todavía enfrenta fuertes interrogantes sobre su estabilidad política a largo plazo.

En medio de crecientes tensiones políticas y cuestionamientos judiciales que golpean al corazón del oficialismo, el presidente Javier Milei volvió a cerrar filas con su jefe de Gabinete, Manuel Adorni, durante una reunión realizada este viernes en la Quinta de Olivos.
El encuentro no solo tuvo como eje la agenda legislativa del Gobierno, sino que también funcionó como una señal política explícita de respaldo al funcionario, envuelto en una investigación por presunto enriquecimiento ilícito.
La reunión se produjo luego de una intensa exposición mediática del mandatario durante la noche anterior y en un contexto donde distintos sectores del oficialismo comienzan a mostrar incomodidad por el costo político que representa sostener a Adorni en un escenario judicial cada vez más complejo. Sin embargo, lejos de tomar distancia, Milei decidió profundizar su apoyo y ratificar el esquema de conducción vertical que caracteriza a su administración.
Fuentes cercanas al Ejecutivo aseguran que el Presidente interpreta las denuncias contra su jefe de Gabinete como parte de una ofensiva política y mediática destinada a erosionar al Gobierno. Esa lectura, que se viene consolidando dentro del núcleo duro libertario, explica por qué el mandatario no solo mantiene a Adorni en el cargo, sino que además le delega cada vez más protagonismo en la coordinación política y parlamentaria.
La escena también dejó expuesta una dinámica interna cada vez más cerrada y personalista. Según trascendió, durante una reciente reunión de gabinete en Casa Rosada, Milei habría lanzado una advertencia directa a sus ministros al remarcar que las decisiones estratégicas dependen exclusivamente de él. El mensaje fue interpretado dentro del oficialismo como un intento de disciplinar voces críticas y evitar filtraciones en un gabinete atravesado por tensiones silenciosas.
Más allá del respaldo político, el encuentro sirvió para avanzar en el diseño del nuevo paquete legislativo con el que el Gobierno busca profundizar su programa de reformas estructurales. Entre las iniciativas prioritarias aparecen la denominada “Ley Hojarasca”, impulsada por Federico Sturzenegger; cambios en el régimen de patentes medicinales vinculados al acuerdo comercial con Estados Unidos; reformas electorales para eliminar las PASO; modificaciones en la Ley de Salud Mental y nuevos proyectos relacionados con propiedad privada y desregulación económica.
El oficialismo también pretende avanzar con medidas sensibles vinculadas al cabotaje marítimo y fluvial de la Hidrovía, además del denominado “Super RIGI”, un esquema que busca ampliar beneficios para grandes inversiones. No obstante, varias de estas iniciativas enfrentan resistencias tanto en el Congreso como en sectores económicos que observan con cautela la sustentabilidad política y financiera del plan libertario.
El encuentro en Olivos coincidió además con un dato económico que el Gobierno buscó capitalizar políticamente: la inflación de abril, informada por el INDEC, fue del 2,6%, mostrando una desaceleración respecto de marzo. Aunque en la Casa Rosada celebraron la cifra como una señal positiva hacia los mercados, persisten dudas entre empresarios y analistas sobre la solidez del modelo económico y el impacto social del ajuste.
En esa línea, Milei volvió a insistir públicamente en que el objetivo final sigue siendo alcanzar inflación cero, aunque evitó profundizar sobre las consecuencias recesivas que atraviesan distintos sectores productivos y el deterioro del consumo interno.
