Milei amenazó al campo: «Liquiden que en junio vuelven las retenciones»
El presidente celebró el levantamiento del cepo cambiario, pero advirtió con tono confrontativo que volverán las retenciones al agro en junio. La amenaza genera incertidumbre en el sector exportador y profundiza el malestar con el Gobierno.

En un gesto que mezcla celebración económica con advertencia política, el presidente Javier Milei anunció este lunes que las retenciones al campo regresarán en junio y pidió al sector agroexportador que liquide sus divisas “ahora”.
“Liquiden que en junio vuelven [las retenciones]”, lanzó el mandatario en una declaración que oscila entre la urgencia fiscal y la presión directa sobre uno de los sectores clave de la economía argentina.
La frase resonó con fuerza en una jornada que se suponía festiva por el fin del cepo al dólar. Sin embargo, lejos de calmar las aguas, el mandatario optó por un tono confrontativo que generó alarma en el agro. Las declaraciones, brindadas en diálogo con El Observador, confirman lo que desde enero había anticipado el ministro de Economía, Luis Caputo: la reducción de retenciones era “transitoria” y durará solo hasta junio.
Milei justificó el regreso de las alícuotas más altas con una crítica directa al comportamiento del sector: “el campo demoró liquidaciones”, sostuvo, mientras que los importadores “adelantaron operaciones”. En consecuencia, responsabilizó a los agroexportadores por la reciente suba del tipo de cambio. El castigo será un ajuste de hasta siete puntos porcentuales en los derechos de exportación.
Una suba que contradice promesas
Con el nuevo esquema, la soja pasará del 26% al 33%, los derivados del 24,5% al 31%, el trigo y el maíz del 9,5% al 12%, y el girasol del 5,5% al 7%. La medida, aunque anunciada como parte de una estrategia temporal, contradice el discurso del propio Milei sobre la necesidad de reducir la presión tributaria y alienta sospechas sobre el rumbo del modelo libertario que promueve.
“Tenemos un compromiso con los argentinos para bajar los impuestos”, aseguró el presidente, en una afirmación que contrasta con la propia decisión de reimponer las retenciones. El plan, según explicó, incluye una futura reforma tributaria integral que transparentará el sistema impositivo. No obstante, en lo inmediato, el mensaje es claro: se prioriza la urgencia fiscal sobre la coherencia discursiva.
¿Un error estratégico o presión negociadora?
En sectores del campo y de la oposición ya se analiza la advertencia como una amenaza directa que puede minar aún más la confianza en el Gobierno. La falta de diálogo con el agro, sumado a la tensión con las provincias por la coparticipación, configura un frente interno cada vez más difícil de manejar para la administración libertaria.
Desde las entidades rurales se espera una reacción. Algunas voces deslizan que este tipo de anuncios, sin previsibilidad ni consenso, pueden generar un efecto contrario al buscado: menos liquidación, más especulación y una relación cada vez más tirante entre el Gobierno y uno de los pilares de las exportaciones nacionales.
Inflación, dólar y responsabilidades
En paralelo, Milei reconoció que el índice de inflación de marzo (3,7%) fue un “mal dato”, aunque lo atribuyó a factores estacionales vinculados al inicio del ciclo escolar. Insistió en que la tendencia descendente se mantendrá y que hacia mediados del año próximo la inflación “tenderá a cero”. En esa línea, reiteró su negativa a emitir dinero y aseguró que el levantamiento del cepo implica “más libertad” para los argentinos.
El presidente también apuntó contra “economistas” por la escalada del dólar, pero no precisó nombres. La crítica parece dirigida a quienes, desde dentro o fuera del sistema, cuestionan las bases del plan de estabilización económica.
La libertad, pero con presión
El mensaje de Milei al campo encierra una paradoja: enarbola la libertad como bandera, pero condiciona a uno de los sectores más dinámicos del país con amenazas de mayores cargas fiscales. La advertencia presidencial no solo tensa el vínculo con el agro, sino que deja entrever una debilidad estructural en la estrategia económica: la dependencia del ingreso inmediato de divisas, incluso si eso implica ceder principios fundacionales.
Si la “libertad” se construye bajo presión, y con decisiones que contradicen las promesas de campaña, el desafío de gobernar sin redes ni concesiones podría costarle más caro de lo que Milei está dispuesto a admitir.
