19 de mayo de 2026

Mercado laboral: crecen los monotributos y el mercado laboral sigue estancado y precarizado

Con el horizonte laboral aún incierto y los sectores más golpeados por la crisis como la construcción y la industria sin señales claras de recuperación, el 2024 está quedando como un año marcado por el retroceso en la calidad del empleo, con pocos avances en el frente salarial y una creciente presión sobre los trabajadores informales.

Aunque se registró una leve mejora en el índice de desocupación, los indicadores clave del mercado de trabajo continúan reflejando una realidad de estancamiento y precarización.

Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la desocupación cayó 0,5 puntos en el tercer trimestre de 2024, ubicándose en 6,9% de la población económicamente activa.

Sin embargo, este dato no refleja una verdadera recuperación laboral, sino que se debe principalmente a la incorporación de 100.000 nuevos monotributistas, que se sumaron al universo de personas que, si bien trabajan, lo hacen de manera autónoma y sin las garantías del empleo formal.

Un mercado laboral estancado y precario

Lejos de la narrativa oficial que asegura que la crisis laboral está llegando a su fin, la tasa de actividad, que mide la cantidad de personas activas en la búsqueda de empleo, no ha mostrado una recuperación significativa. De hecho, el empleo formal asalariado privado cayó 0,1% en el tercer trimestre, y 2,7% si se lo compara con el mismo periodo del año anterior. En términos absolutos, entre el segundo y el tercer trimestre de 2024 se perdieron más de 8.200 puestos de trabajo en relación de dependencia.

A su vez, la ocupación demandante —es decir, aquellos que tienen empleo pero buscan más— creció de manera sostenida. Solo en el tercer trimestre, el porcentaje de personas en esta situación aumentó del 16% al 17,6%. Los subocupados, aquellos que trabajan menos de lo que quisieran, también crecieron, pasando del 6,8% al 8,1% en el último año.

La destrucción de empleos formales, el principal problema

Luis Campos, coordinador del Observatorio del Derecho Social de la CTA-Autónoma, no tiene dudas: «Estamos ante un año muy malo para los trabajadores, tanto a nivel de empleo como de ingresos». Campos señala que entre noviembre de 2023 y agosto de 2024 se perdieron casi 200.000 puestos de trabajo registrados, la mayoría en el sector privado, seguido por el sector público y en menor medida en el empleo doméstico.

«Si bien en agosto empezamos a ver una desaceleración en la destrucción de empleo en el sector privado, todavía no hay señales claras de una recuperación significativa en la creación de puestos de trabajo», destaca el especialista. La caída del empleo registrado ha sido especialmente fuerte en sectores como la construcción y la industria, dos de los pilares del empleo formal en Argentina.

La caída de la construcción e industria

Campos explica que la caída en la construcción comenzó a ser evidente desde mayo de 2023, mucho antes de la devaluación del peso de este año. En la industria, el empleo comenzó a disminuir en agosto de 2023, y la tendencia se intensificó en los primeros meses de 2024, afectando a miles de trabajadores. «La pérdida de empleo en estos sectores fue tan pronunciada que no podemos hablar de una recuperación, sino de una profundización de la crisis laboral», añade.

Por el contrario, algunos sectores, como la agricultura, la energía, la minería y los servicios financieros, han mostrado un comportamiento más estable y en algunos casos positivo, con aumentos en la cantidad de trabajadores ocupados. Sin embargo, estos sectores no son suficientes para paliar el derrumbe de la industria y la construcción, que concentran una gran parte del empleo formal en el país.

El monotributo: una respuesta incompleta

En este contexto de crisis laboral, el monotributo se ha convertido en una de las principales respuestas para los trabajadores que quedan fuera del sistema formal. Sin embargo, esta modalidad no representa una solución integral al problema del empleo. Si bien los monotributistas pueden tener más flexibilidad, carecen de los beneficios de la seguridad social y la estabilidad laboral que ofrecen los empleos formales, como la obra social, la jubilación y las indemnizaciones por despido.

El crecimiento de los monotributistas refleja un mercado laboral precario, donde muchas personas no tienen más opción que adaptarse a la informalidad para poder subsistir. Esta tendencia, lejos de ser vista como una mejora, es en realidad un síntoma de la debilidad del mercado de trabajo formal en Argentina.

El techo de las paritarias: ¿una condena al estancamiento?

Mientras tanto, el ministro de Economía, Luis Caputo, parece aferrarse a la idea de mantener las paritarias bajo control, imponiendo un techo del 1% en los aumentos salariales, lo que amenaza con consolidar la caída del poder adquisitivo de los trabajadores. Este techo paritario se convierte en un obstáculo para la recuperación de los salarios, que aún no han logrado recuperar el terreno perdido por la inflación y la devaluación de principios de 2024.

Desde el Gobierno se insiste en que la inflación está en retroceso y que la economía está en recuperación, pero para muchos economistas y sindicalistas, la falta de avances sustanciales en el empleo y los salarios demuestra que la «recuperación» es superficial. La Argentina sigue enfrentando una crisis laboral profunda, con una creciente informalidad y una caída constante en los empleos formales.

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