Trelew: trabajadores de la textil Soltex llevan más de 300 días sin cobrar
Los empleados de la planta aseguran que llevan más de 300 días sin cobrar sus salarios y volvieron a manifestarse para exigir respuestas ante un conflicto que, lejos de encontrar una salida, se agrava con el paso de los meses.

La crisis de la textil Soltex, en Trelew, expone uno de los cuadros más dramáticos del deterioro industrial y laboral que atraviesa la Patagonia.
La protesta realizada esta semana frente a la fábrica incluyó quema de neumáticos y duras acusaciones contra el propietario de la empresa, radicado en Buenos Aires, a quien los operarios responsabilizan por el abandono de la planta y la falta total de definiciones sobre la continuidad productiva.
De los cerca de 50 trabajadores que llegó a tener Soltex, hoy quedan apenas unos 20. El resto optó por renunciar o iniciar demandas judiciales después de soportar meses sin ingresos y ante la imposibilidad de sostener económicamente a sus familias.
“Dice que no quiere cerrar la fábrica, pero tampoco paga los salarios. Nos está dejando abandonados”, cuestionó Néstor Sajama, uno de los referentes de los trabajadores durante la manifestación.
Una deuda salarial que se transformó en crisis social
Según denunciaron los empleados, la empresa acumula una deuda equivalente a 305 días de salarios impagos. La situación, describen, se volvió “insostenible” y aseguran que hasta ahora no recibieron ninguna propuesta concreta para regularizar los pagos ni garantizar la continuidad laboral.
Además del reclamo económico, los trabajadores exigen que el dueño de Soltex viaje a Trelew y dé explicaciones cara a cara sobre el futuro de la planta, en medio de un clima de incertidumbre total.
“Parece que quieren cansarnos para que renunciemos o hagamos juicio y así evitar pagar lo que nos deben”, expresaron durante la protesta.
Desde la Asociación Obrera Textil (AOT) admiten que las gestiones realizadas hasta el momento no lograron destrabar el conflicto. El gremio también reclama mayor intervención del Gobierno de Chubut y del municipio de Trelew para impedir el cierre definitivo de la fábrica y preservar los puestos de trabajo que aún sobreviven.
Mientras la actividad productiva permanece prácticamente paralizada, crece la tensión entre los operarios, que ya anticipan nuevas medidas de fuerza si continúan sin respuestas. Entre las alternativas que comenzaron a debatirse aparece incluso la posibilidad de impulsar algún esquema de gestión obrera para intentar mantener en funcionamiento la planta.
“Si no quieren hacerse cargo, que nos entreguen la fábrica y veremos cómo salir adelante”, sostuvo Sajama, reflejando el nivel de desesperación y agotamiento que atraviesan las familias afectadas.
