20 de mayo de 2026

La inflación mayorista volvió a acelerarse en abril y presenta nuevas presiones sobre la economía

En términos económicos, el dato de abril deja una advertencia clara: aun cuando la inflación minorista logre desacelerarse parcialmente, la presión acumulada en la cadena productiva sigue siendo elevada y mantiene abierto el riesgo de nuevos reacomodamientos de precios en los próximos meses.

El último informe del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) encendió una nueva señal de alerta sobre la dinámica inflacionaria en Argentina. Durante abril de 2026, los precios mayoristas registraron una suba del 5,2%, reflejando una aceleración significativa en los costos de producción y distribución que podría trasladarse en los próximos meses al consumo masivo.

Con este resultado, el Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) acumuló un incremento del 11,6% en lo que va del año y alcanzó una variación interanual del 30,8%, en un contexto donde el Gobierno intenta sostener el proceso de desaceleración inflacionaria mientras enfrenta fuertes tensiones en sectores clave de la economía.

El dato más sensible del informe fue el fuerte impacto del aumento en el precio del petróleo crudo y el gas, que trepó un 22,9% en apenas un mes y se convirtió en el principal motor de la suba mayorista. Este salto tuvo una incidencia decisiva sobre el índice general y volvió a poner en evidencia la vulnerabilidad de la estructura de costos frente a los movimientos energéticos y tarifarios.

A esto se sumó el incremento en productos refinados del petróleo, sustancias químicas y alimentos y bebidas, sectores estratégicos que suelen tener efecto de arrastre sobre toda la cadena productiva. La combinación de estos aumentos plantea interrogantes sobre la posibilidad de que la inflación minorista vuelva a mostrar resistencia a la baja en los próximos meses.

El informe también reflejó que los productos nacionales encabezaron la presión inflacionaria, con una suba promedio del 5,3%, mientras que los importados aumentaron 2,5%. Esto sugiere que las tensiones de precios siguen teniendo un fuerte componente interno vinculado a costos energéticos, logística, insumos industriales y expectativas de mercado.

En paralelo, otros indicadores mayoristas también mostraron una tendencia ascendente. El Índice de Precios Internos Básicos al por Mayor (IPIB) avanzó un 4,8% mensual y acumuló una variación interanual del 29,6%, mientras que el Índice de Precios Básicos del Productor (IPP) creció al mismo ritmo y alcanzó un 30,9% interanual.

En este último caso, el principal factor de presión fueron los productos primarios, que aumentaron un 7,5%, muy por encima de los productos manufacturados y de la energía eléctrica. Este comportamiento refleja que la volatilidad en materias primas continúa trasladándose al resto de la economía, afectando costos industriales y márgenes empresariales.

Aunque el Gobierno sostiene que el proceso de estabilización sigue en marcha, la evolución de los precios mayoristas muestra que persisten focos de tensión estructural que podrían complicar las expectativas oficiales.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *