22 de junio de 2026

Medicamentos por las nubes: los jubilados enfrentan aumentos de hasta 460%

El caso de los medicamentos del PAMI se convierte así en un síntoma más del ajuste estructural que el Gobierno implementa sin anestesia, trasladando el costo del “orden fiscal” a quienes menos margen tienen para resistirlo: los jubilados.

La desregulación del mercado farmacéutico impulsada por el gobierno de Javier Milei sigue golpeando con fuerza a los sectores más vulnerables, y entre ellos, a los adultos mayores. Un informe conjunto del Centro de Estudios Políticos para Personas Mayores (CEPPEMA) y el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) advierte que los medicamentos con cobertura del PAMI registraron un aumento acumulado del 383% entre noviembre de 2023 y marzo de 2025, con picos de hasta 460% en algunos productos esenciales.

En un país donde más de 5 millones de personas están afiliadas al PAMI —la mayoría jubilados que dependen en gran parte de esa cobertura para acceder a tratamientos médicos— el impacto es directo y severo. Mientras la inflación general de precios rondó el 228% en el mismo período, los medicamentos esenciales, como el Daflon 500 o el Polper B12, duplicaron ampliamente esa cifra, con subas del 459,5% y 408,8%, respectivamente.

Medicamentos más caros, acceso más limitado

El informe señala que estos incrementos son consecuencia directa de la desregulación impulsada por el gobierno libertario, que eliminó controles de precios y relajó mecanismos de regulación estatal sobre la industria farmacéutica. Desde CEPPEMA y CEPA advierten que este “comportamiento de los precios desde finales de 2023” representa un deterioro acelerado del poder adquisitivo de los jubilados y una creciente pérdida de derechos sociales.

El efecto combinado de estos aumentos con la no actualización de los bonos compensatorios frente al congelamiento de la fórmula de movilidad previsional genera lo que Federico De Marziani, director de CEPPEMA, califica como “un grave retroceso en calidad de vida” para las personas mayores.

La pérdida de este “ingreso indirecto” —es decir, el acceso gratuito o subsidiado a medicamentos— expone a los jubilados a elegir entre salud y alimentación, en un contexto de ingresos previsionales mínimos y caída del poder de compra.

El PAMI endurece el acceso a la cobertura total

A la suba de precios se suma una medida administrativa que endurece aún más el panorama: una nueva resolución del PAMI restringe el acceso al beneficio del “subsidio social” para obtener cobertura total de medicamentos.

Para calificar, los jubilados deben cumplir condiciones cada vez más excluyentes: ingresos menores a 1,5 haberes mínimos, no contar con medicina prepaga, ni poseer más de un inmueble u otros bienes considerados “de lujo”.

Esta reforma de corte fiscalista desdibuja el espíritu del sistema solidario de salud, penalizando a quienes durante décadas aportaron al sistema y ahora encuentran más trabas para acceder a los medicamentos que antes recibían sin costo.

Una política sanitaria regresiva

Lejos de un modelo de protección a los adultos mayores, lo que emerge de esta situación es una política sanitaria regresiva que profundiza desigualdades y degrada derechos adquiridos.

Mientras se consolidan recortes y desregulaciones, los laboratorios aumentan sus precios sin restricciones y los jubilados quedan atrapados entre una jubilación que pierde valor y medicamentos que se vuelven inaccesibles.

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