Más repartidores, menos ingresos: la economía de las apps profundiza la precarización laboral
La multiplicación de trabajadores en aplicaciones como Rappi, PedidosYa, Uber y Cabify, sumada a la falta de regulación laboral, está provocando una caída sostenida de los ingresos y jornadas cada vez más extensas para miles de argentinos que dependen de estas actividades para subsistir.

La promesa de flexibilidad y generación rápida de ingresos que durante años impulsó el crecimiento de las plataformas digitales de reparto y transporte atraviesa una fuerte crisis.
Lo que en otro momento representó una alternativa para complementar salarios o afrontar períodos de desempleo, hoy se transformó para muchos en una carrera de resistencia. Trabajadores consultados describen una realidad marcada por la incertidumbre, la competencia creciente y la necesidad de extender las horas de trabajo para alcanzar ingresos que apenas permiten cubrir gastos básicos.
Los testimonios reflejan un deterioro evidente. Algunos repartidores aseguran que ya no logran conseguir pedidos con la frecuencia de meses atrás, mientras que otros afirman que deben trabajar entre 12 y 14 horas diarias para acercarse a ingresos cercanos a los dos millones de pesos mensuales. En muchos casos, las jornadas superan ampliamente los estándares laborales tradicionales, sin vacaciones pagas, cobertura por accidentes, aportes jubilatorios ni garantías mínimas de protección social.
Detrás de esta situación aparece un fenómeno que se repite en distintos sectores de la economía: la pérdida de empleo formal. El cierre de empresas y la reducción de puestos registrados empujaron a miles de personas hacia las plataformas digitales, incrementando la oferta de mano de obra disponible y reduciendo las posibilidades de obtener mejores ganancias. Cuantos más trabajadores ingresan al sistema, menor es la cantidad de viajes o pedidos disponibles para cada uno.
Las cifras muestran la magnitud del problema. Se estima que cerca de un millón de personas generan total o parcialmente sus ingresos mediante aplicaciones. Solo durante 2025, Cabify informó un crecimiento del 30% en la cantidad de conductores habilitados, una tendencia que se replica en otras plataformas y que evidencia el traslado de trabajadores desde sectores tradicionales hacia empleos sin regulación efectiva.
La precariedad también queda expuesta en los estudios académicos. Una investigación de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Córdoba reveló que más de dos tercios de los trabajadores de plataformas perciben ingresos inferiores a la mitad de la Canasta Básica Total. Incluso entre quienes dedican más de 40 horas semanales a esta actividad, una amplia mayoría no logra alcanzar los ingresos necesarios para superar ese umbral.
Mientras el sector continúa creciendo, el debate sobre los derechos laborales de quienes trabajan mediante aplicaciones sigue sin avances concretos a nivel nacional. La ausencia de una legislación específica mantiene a miles de repartidores y conductores en una zona gris, donde las exigencias aumentan, los ingresos se reducen y la protección laboral continúa siendo una deuda pendiente.
