Marcela Pagano acusó al entrono de Milei de “manipularlo” y de estar detrás de un presunto esquema de coimas
Tras formalizar su salida del bloque de La Libertad Avanza, la legisladora lanzó acusaciones directas contra el entorno presidencial y contra el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem.

La diputada Marcela Pagano profundizó su distanciamiento del oficialismo con una dura carta abierta dirigida al presidente Javier Milei, en la que lo responsabiliza por haberse apartado de sus promesas de campaña y advierte que “lo están llevando a un abismo”.
En un texto titulado “Carta abierta al Presidente de la Nación”, Pagano afirmó: “Usted no es la casta. Pero lo rodea. Y lo peor: lo manipula”. Con esta frase buscó instalar la idea de que el propio Milei se encuentra atrapado por las prácticas políticas que prometió combatir.
La diputada también apuntó contra Martín Menem, a quien calificó de “burócrata del apellido” y de ser “un administrador de cargos”, cuestionando así el contraste entre el discurso presidencial contra los privilegios y el liderazgo de la Cámara baja ejercido por un heredero político.
El pasaje más explosivo de la carta refiere a audios que, según Pagano, comprometerían a Karina Milei y a la familia Menem en un supuesto circuito de coimas ligado a la compra de medicamentos para personas con discapacidad. “Esto no es combatir la corrupción, Presidente: es institucionalizarla con otros apellidos”, denunció.
El mensaje combina cuestionamientos éticos con críticas al rumbo económico. Pagano señaló que mientras “los jubilados eligen entre comer o comprar medicamentos” y “las PyMEs se funden”, el ministro de Economía, Luis Caputo, celebra con champagne un supuesto éxito de gestión.
La misiva no solo marca una fractura interna en el oficialismo, sino que también expone tensiones cada vez más visibles en torno a la figura del Presidente y su círculo más cercano.
La exconductora televisiva se posiciona, de esta manera, como una voz crítica desde dentro del espacio libertario, instalando denuncias de gravedad institucional que, de comprobarse, podrían erosionar aún más la imagen de transparencia que Milei intenta sostener.
