Milei endurece su discurso contra el Senado y acusa a los legisladores de “escupir en la cara de los argentinos”
A través de un mensaje en la red social X, el mandatario acusó a los senadores de “destruir el programa económico” y denunció que, al mismo tiempo, “se vuelven a aumentar el sueldo”.

El presidente Javier Milei volvió a tensar la relación con el Congreso al cargar duramente contra el Senado, luego de que la Cámara alta rechazara cinco decretos de desregulación estatal y aprobara la ley de financiamiento universitario con una mayoría amplia.
La reacción presidencial se inscribe en un clima político marcado por la creciente distancia entre el Ejecutivo y el Poder Legislativo. Para Milei, el Congreso no solo frena su agenda de reformas, sino que además actúa en beneficio propio.
Sin embargo, la comparación entre la recomposición salarial del personal legislativo y la aprobación de una ley vinculada al financiamiento educativo luce forzada: mezcla una decisión administrativa interna con una política pública reclamada por universidades, gremios docentes y sectores opositores.
El mandatario sostiene que este tipo de votaciones atenta contra la estabilidad fiscal y el “sacrificio” de los argentinos, pero el argumento omite un dato clave: la recomposición de los fondos universitarios surge como respuesta a la caída histórica del presupuesto en el sector, que hoy representa apenas el 0,43% del PBI, según estimaciones académicas.
Así, su postura vuelve a poner en evidencia la prioridad que otorga al equilibrio de las cuentas públicas por encima del sostenimiento de instituciones educativas y científicas.
El tono elegido por Milei —con expresiones como “escupen en la cara de los argentinos”— no solo refleja una estrategia de confrontación permanente, sino que también alimenta un discurso de desprestigio hacia el Congreso, que puede debilitar el funcionamiento democrático. La crítica presidencial se apoya en la narrativa del sacrificio y la austeridad, pero evita reconocer la legitimidad política de decisiones adoptadas por una mayoría parlamentaria.
De fondo, lo que queda claro es que el presidente anticipa un veto y apuesta a trasladar el conflicto a la arena electoral, como lo confirmó en su mensaje final: “Una vergüenza que esperemos que en octubre se va a terminar”.
La lógica de Milei es convertir cada derrota legislativa en un argumento de campaña, reforzando la idea de que el Congreso es un obstáculo para su programa. El desafío, sin embargo, es que esta estrategia de confrontación permanente amenaza con bloquear los consensos básicos que requiere la gobernabilidad.
