28 de junio de 2026

Manes denuncia espionaje y cuestiona el aumento millonario a la SIDE en el gobierno de Milei

“Sigue la peor tradición de la casta: espiar a los que piensan distinto”, afirmó, en un mensaje que reaviva la tensión política sobre el rol de los organismos de inteligencia en democracia.

Facundo Manes, diputado nacional y referente del espacio radical Democracia Para Siempre, lanzó duras críticas contra el presidente Javier Milei por el uso de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) y por el incremento exponencial de sus fondos.

El legislador cuestionó que el Gobierno priorice el fortalecimiento de la SIDE mientras, según su visión, recorta partidas en áreas sensibles: “No le molesta desfinanciar al Hospital Garrahan, pero sí le aumenta el sueldo a los ‘servicios’”, disparó en redes sociales. Y añadió: “Lo que sale a la luz sobre la SIDE es una vergüenza. Esto no nos va a dar miedo”.

El contraste: ajuste social y desborde presupuestario en inteligencia

Los números confirman la denuncia. Desde el inicio de la gestión libertaria, los gastos reservados del organismo se dispararon un 254% en apenas cinco meses: de $3.794 millones a $13.436 millones. La escalada no fue casual: el DNU 186/2025, firmado en marzo, autorizó un aumento de $1.625 millones para inteligencia dentro de un refuerzo global de $7.366 millones. Luego, en junio, una decisión administrativa inyectó $25.000 millones adicionales, de los cuales más de $8.000 millones fueron destinados exclusivamente a gastos reservados.

El incremento también se reflejó en bienes de uso, donde la SIDE pasó a manejar $7.685 millones, un salto del 1.560%. En contraste con el ajuste en programas sociales y la conflictiva poda de fondos a hospitales emblemáticos, el dato revela una prioridad gubernamental difícil de justificar frente al discurso de “achicar el Estado”.

Espionaje, democracia y el regreso de viejas prácticas

El reclamo de Manes toca una fibra sensible: la historia de la SIDE en Argentina está marcada por operaciones de espionaje político y uso discrecional de recursos reservados. Que el gobierno que se autoproclama como enemigo de “la casta” apueste a robustecer el aparato de inteligencia plantea una contradicción de fondo. Si la política fiscal extrema se legitima en nombre de la eficiencia, ¿cómo explicar el aumento exponencial en un organismo opaco y con antecedentes de manipulación?

Para el neurocientífico devenido político, el debate trasciende lo presupuestario. “Vamos a seguir defendiendo la Argentina de los que se la quieren llevar puesta, y la libertad de todos”, sostuvo. Detrás de esa frase late una advertencia: si el espionaje regresa como herramienta de control político, el costo no será solo económico, sino institucional.

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