Mauricio Macri mueve las piezas para condicionar a Milei y reconstruir poder en la derecha
Mauricio Macri reapareció en la escena política con un tono más agresivo del esperado, tras meses de bajo perfil. En una reunión con dirigentes del PRO, el expresidente dejó en claro que no se resigna a quedar como espectador del ciclo libertario.

Su objetivo, según confiaron asistentes al encuentro, es “agazapar la mayor cantidad de candidatos PRO en las listas” para, llegado diciembre, jugar con los gobernadores y la vicepresidenta Victoria Villarruel en la construcción de “una derecha seria que condicione a Milei”.
Según consignó La Política Online, Macri pronosticó que antes de fin de mes “al Gobierno se le va a acabar el agrande”, en alusión a la causa Libra que avanza en Estados Unidos y que, según su lectura, podría golpear a funcionarios libertarios.
En la Argentina, la investigación está virtualmente congelada bajo la órbita del fiscal Eduardo Taiano, pero el exmandatario confía en que las filtraciones internacionales tendrán impacto político.
El expresidente cree que el momento para reposicionarse llegará pronto: la apuesta es aprovechar cualquier tropiezo judicial del oficialismo para acelerar la construcción de un bloque opositor robusto que frene la hegemonía libertaria en el Congreso y obligue a Milei a negociar.
Gobernadores, Villarruel y un interbloque en gestación
La estrategia incluye un armado legislativo con los seis gobernadores que crearon un espacio común, con Juan Schiaretti como figura central. El cordobés mantiene un vínculo personal de décadas con Macri, lo que facilitaría un eventual interbloque opositor presidido por él. El expresidente también teje con Miguel Ángel Pichetto, con quien se reunió recientemente junto a Schiaretti en las oficinas de Jorge Triaca. Incluso se menciona un canal abierto con Villarruel, cuya sintonía con Macri se arrastra desde la campaña.
Este entramado revela la intención del líder del PRO: no confrontar frontalmente con Milei, sino condicionar su poder legislativo y marcarle límites a través de una coalición opositora pragmática. En palabras de un dirigente presente en la reunión: “Macri quiere volver a ser el arquitecto del espacio de derecha, pero esta vez como garante del orden frente al caos libertario”.
Señales hacia la Ciudad y una advertencia final
En el plano porteño, Macri mostró disposición a explorar un acuerdo de gobernabilidad con Horacio Rodríguez Larreta, lo que implicaría colocar gente propia en cargos estratégicos. Un gesto inesperado que evidencia que el expresidente busca reconstruir puentes internos en el PRO tras las tensiones que dejó la última elección.
Antes de despedirse, lanzó un comentario inquietante sobre Diego Santilli, sin dar precisiones. Una frase que, más que cerrar la charla, dejó flotando la sensación de que Macri ya juega su revancha. Y que su objetivo no es menor: condicionar al presidente que prometió “terminar con la casta”, pero que podría terminar enfrentando a uno de sus principales socios de la campaña electoral.
