Llegaron los brotes verdes: Argentina recibió u$s2.000 millones del FMI
El flujo de divisas representa un alivio en medio de la política económica contractiva que impulsa la administración, aunque el camino hacia la estabilidad aún enfrenta desafíos significativos.

Argentina recibió un desembolso de 2.000 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional (FMI), que elevó las reservas del Banco Central a 43.023 millones, el nivel más alto desde el inicio del gobierno de Javier Milei.
Con este giro, el total de desembolsos bajo el acuerdo vigente asciende a 10.729 millones de DEG —equivalentes a unos 14.000 millones de dólares—, sobre un programa total aprobado el 11 de abril por 15.267 millones de DEG, cerca de 20.000 millones de dólares. Este esquema implica un compromiso equivalente al 479% de la cuota del país en el organismo.
El aporte se habilitó tras la ratificación por parte del Directorio Ejecutivo del FMI de la primera revisión del acuerdo ampliado del Servicio Ampliado del Fondo (SAF), un paso que, según el propio organismo, busca “fortalecer las finanzas públicas, reducir la inflación, reconstruir las reservas y sentar las bases para un crecimiento más sólido y sostenible impulsado por el sector privado”.
No obstante, el desembolso no es gratuito: el Gobierno argentino deberá afrontar pagos por comisiones e intereses cercanos a los 824 millones de dólares. Además, el FMI subrayó que, si bien reconoce avances en la aplicación de políticas “adecuadamente restrictivas” y el cumplimiento de la mayoría de los criterios de desempeño, no se alcanzó la meta de acumulación de reservas netas fijada para mediados de junio, un indicador clave para garantizar la estabilidad externa.
La lectura del Fondo refleja una combinación de respaldo y advertencia: celebra la orientación del programa, pero insiste en la necesidad de sostener la disciplina fiscal y monetaria para consolidar los objetivos.
En paralelo, el Gobierno argentino apuesta a que la recomposición de reservas y el ordenamiento macroeconómico refuercen la confianza, reduzcan tensiones cambiarias y allanen el camino hacia un crecimiento sostenido.
