26 de abril de 2026

La UOM Desafía a Techint: «No vamos a aceptar que Paolo Rocca pague el salario que quiera”

La masiva movilización de trabajadores en San Nicolás y Ramallo es una muestra de la escalada de la tensión, no solo por una disputa salarial, sino por lo que el sindicato considera una estrategia de ajuste que pone en riesgo la estabilidad del sector y de sus empleados.

El conflicto laboral en la industria siderúrgica ha alcanzado un punto de ebullición, con la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) desafiando abiertamente al Grupo Techint, liderado por Paolo Rocca, y criticando la inacción del gobierno.

La protesta encabezada por el secretario general de la UOM, Abel Furlán, no es solo un reclamo económico; es una confrontación directa con la postura del Grupo Techint. La frase «No vamos a aceptar que Paolo Rocca pague el salario que quiera» sintetiza la posición del gremio. Para Furlán y los trabajadores, el conflicto va más allá de un porcentaje de aumento. Se trata de la dignidad y la capacidad de las familias de sostenerse en un contexto económico adverso.

La UOM acusa a Rocca de intransigencia y de utilizar la crisis económica para imponer condiciones salariales que no reflejan la realidad del costo de vida. Además, el sindicato vincula directamente esta actitud con los 220 despidos en la empresa contratista Loberaz, sugiriendo que la ruptura del contrato fue una medida de presión para debilitar al gremio. Esta acción, según la UOM, demuestra una falta de voluntad para llegar a un acuerdo y una predilección por el disciplinamiento a través del ajuste.

El rol del gobierno y la acusación de «empleados» en el poder

La crítica de la UOM no se detiene en Techint. Furlán extendió sus acusaciones al gobierno, señalando directamente al secretario de Trabajo de la Nación, Julio Cordero, como un «empleado» de Rocca. Esta dura imputación sugiere que el gobierno, a través de sus funcionarios, estaría actuando en favor de los intereses del sector empresarial en lugar de mediar de manera imparcial en el conflicto. La UOM denuncia que la «no homologación» de la paritaria sería una herramienta para someter a los trabajadores y prolongar la negociación, beneficiando la estrategia de la empresa.

Este señalamiento revela un profundo quiebre de confianza entre el movimiento obrero y el actual gobierno. La UOM, uno de los sindicatos más influyentes del país, no solo está enfrentando a la patronal, sino que también está acusando al Estado de ser cómplice en la precarización laboral y en la caída del poder adquisitivo.

Un sector en crisis y una lucha por la supervivencia

El telón de fondo de este conflicto es una crisis que afecta a toda la actividad metalúrgica en el norte de la provincia de Buenos Aires. La retracción de la demanda interna, la caída del consumo y la apertura a las importaciones han golpeado con dureza al sector. En este escenario, la UOM considera que la actitud de Techint de estirar el conflicto y de avanzar con despidos no solo es un ataque a los trabajadores, sino una muestra de que la crisis es utilizada como pretexto para imponer un ajuste aún más severo.

El paro y la movilización, que contaron con el respaldo de dirigentes peronistas locales, demuestran la gravedad de la situación y la determinación del sindicato de no ceder. La UOM ha dejado claro que está dispuesta a llevar su lucha hasta las últimas consecuencias para defender los salarios y los puestos de trabajo en un contexto de incertidumbre económica y política.

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