La Sub23 logró el pasaje a los Olímpicos de París y desató la locura contenida
Le ganó a Brasil 1 a 0 y prepara las valijas. Tanto se dijo en la previa sobre las decisiones de Javier Mascherano y los goles que venían del banco de suplentes. Luciano Gondou, de cabeza a los 78 minutos de juego tras un centro preciso de Valentin Barco, selló la clasificación tan deseada.

La sutil pegada de Valentín Barco desde la izquierda al centro del área y el cabezazo del 9 que se hizo más gigante para vencer al superclásico rival. Un momento de perfección. Como en los sueños de los chicos que la descosen en el potrero de la argentina profunda, soñando ese sueño del pibe de todos los tiempos.
Un triunfo perfecto al final del partido, cuando todo se desmoronaba y el cansancio le ganaba la batalla a las piernas y las ideas se volvían excusas repetidas. Porque lo único que servía era el triunfo y para colmo de males, enfrente estaba una deslucida verdeamarela que si de proponer se habla, no propuso nada y se conformaba con la igualdad.
La Selección se clasificó a los Juegos Olímpicos de París. Brasil no tendrá la suerte de visitar la ciudad luz este año. Esta victoria en Caracas se saborea del mismo modo que aquel Maracanazo en la Copa América de 2021, y será recordada por siempre como la final que necesitaba Mascherano y un puñado de chicos que quieren hacer historia.

Desde lo futbolístico, la Sub23 argentina ganó con justicia. Propuso el juego, arriesgó demasiado y generó mejores posibilidades para terminar más entera que su rival.
Desde los primeros minutos del partido, Argentina sintió la obligación de ganar ante un Brasil poco ambicioso y más conservador de lo normal. Lo bueno es que los de Mascherano no sintieron la responsabilidad de jugar a todo o nada y se animaron siempre.
Cuando las ideas se acabaron, Mascherano movió el banco en busca de respuestas. Brasil en cambio, estaba limitada a lo que pudieran generar sus estrellas y cada vez que encontró espacios para jugar las líneas argentinas se imponían.
Cuando el juego brasileño superaban el mediocampo, la defensa albiceleste demostró firmeza y lucidez. Cuando superaban esa línea, en el arco estaba quizás el mejor arquero juvenil del ámbito local, Leandro Brey que en este torneo, salvo algunos errores, fue de menor a mayor.
Cuando parecía que el cero era cosa juzgada, brilló el “Colito” Barco en la tarde de Caracas. Un centro al área y Gondou marcó de cabeza.
Después, había que aguantar el partido. Es más la selección nacional pudo hasta aumentar el marcador pero no concretó en el último pase a la red. Incluso, lo que hubiera sido catastrófico, un torbellino verde y amarillo entró por el medio del área y entre piernas argentinas, un remate a poca distancia que Brey tapó y evitó el empate.
Fue triunfo nomás. Y ahora a pensar en los campos elíseos de París, ¿Con la presencia de Leo Messi? Eso está por verse.
