La RAE y un “tirón de orejas” para los diputados españoles por forzar el lenguaje inclusivo
En diciembre pasado, en la Mesa del Congreso, los parlamentarios acordaron una guía sobre el uso del lenguaje no sexista en las reuniones del recinto. Las recomendaciones apuntaban a no abusar del masculino genérico. La Academia critica el documento y enfatiza que la igualdad no se consigue “modificando arbitrariamente”, el lenguaje.

“No se avanza en la consecución de la igualdad democrática de hombres y mujeres forzando de manera artificial la gramática y el léxico de la lengua española, sino arbitrando medidas legislativas que conduzcan a la equiparación de derechos”, expresa la Real Academia Española.
En una nota publicada la semana pasada en su Web, donde sobreexpone el contenido del texto parlamentario y evita profundizar en el análisis de las “fórmulas sustitutorias para evitar el uso del masculino inclusivo”, la RAE prefiere reflexionar “sobre los aspectos en los que se centra el desacuerdo” y “las razones” que lo motivan.
Considera que la “Guía para el uso no sexista del lenguaje y de la comunicación en el ámbito de la Administración parlamentaria”, como llamaron al documento en la Reunión de la Mesa de las Cortes Generales del 5 de diciembre de 2023, “conduce a una peculiar disyuntiva”.
Así, dice la RAE, las recomendaciones válidas para el ámbito del Congreso proponen, “que los hablantes que no aplican los recursos allí expuestos se expresan en un lenguaje sexista”.

Es más, extiende su postura crítica al afirmar: “Sería, pues, sexista, el lenguaje cotidiano de la mayor parte de los millones de hispanohablantes de todo el mundo, incluyendo el de los propios parlamentarios españoles cuando no hablan desde la tribuna o no redactan proyectos legislativos”.
Para la RAE, el documento de 15 páginas con propuestas alternativas a palabras y expresiones de uso corriente que han generado posicionamientos específicos y grandes controversias plantea una disyuntiva que “esconde el deseo implícito de acrecentar la distancia” entre “el universo oficial y el mundo real”.
El texto recomienda por ejemplo, evitar un “uso excesivo” del “masculino genérico” y abstenerse de utilizar expresiones que contienen el indefinido masculino (en lugar de “unos dos mil asistentes”, decir “aproximadamente dos mil”), pide adjetivar sustantivos (“personas usuarias” en lugar de “usuarios”), desdoblar sustantivos (senadores y senadoras) y priorizar términos que no presenten variación de género (en lugar de “intervendrán distintos ponentes” decir “intervendrán diferentes…”), entre otras cuestiones.
El Congreso pide a los diputados que eviten un uso excesivo del masculino genérico y propone alternativas creativas, “A los redactores del texto no parece importarles que la expresión sustitutiva resulte sumamente forzada para cualquier hispanohablante”, explica la Academia y subraya: “el uso de este recurso sustitutivo” puede modificar “considerablemente” el sentido de lo que se quiere expresar.

Para la RAE, “el punto más conflictivo” es el llamado “masculino inclusivo”, porque persisten “discrepancias fundamentales”.
De esta forma, señala que “el género masculino es inclusivo en español y en otras muchas lenguas, en un gran número de contextos” y que “el hecho de que no lo sea en algunos casos no debe llevar a la absurda conclusión de que no lo es nunca”.
Por último, pone énfasis en la “paradoja” que supone que el mismo documento hable de “sustituirlo”, pero a la vez se pida “evitar un uso excesivo” y señala que hay sociedades en las que se hablan lenguas que organizan de otra forma las propiedades morfológicas del género, las cuales, “no son necesariamente más democráticas”.
