15 de mayo de 2026

La primera muerte por gripe H3N2 expone el inicio anticipado de un escenario sanitario de riesgo en Argentina

Las recomendaciones oficiales —vacunación, uso de barbijo ante síntomas y consulta médica precoz— vuelven a ocupar un lugar central, en un escenario donde la experiencia reciente con la pandemia dejó en claro que la anticipación puede marcar la diferencia entre un brote controlado y una crisis sanitaria más amplia.

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La confirmación del primer fallecimiento por gripe A H3N2 en la Argentina encendió una señal de alerta temprana para el sistema sanitario, no solo por la letalidad del caso sino por el contexto epidemiológico en el que se produce.

Mendoza informó este martes la muerte de un hombre de 74 años con enfermedades preexistentes, internado en el Hospital Carrillo de Las Heras, lo que marca un punto de inflexión en la vigilancia de una variante que ya domina la circulación viral en el hemisferio norte.

El paciente, un argentino residente en España, había llegado al país para pasar las fiestas de fin de año y comenzó a manifestar síntomas respiratorios apenas 48 horas después de su arribo. La rápida evolución hacia un cuadro grave, que derivó en terapia intensiva y posterior fallecimiento, refuerza la hipótesis de que la movilidad internacional continúa siendo una vía clave de introducción temprana de virus estacionales, incluso antes del pico invernal local.

Desde el punto de vista sanitario, el caso revela una tensión estructural: el paciente contaba con el esquema completo de vacunación antigripal, lo que sugiere que, si bien la inmunización reduce la gravedad de los cuadros, no elimina el riesgo en personas con comorbilidades. La confirmación por parte del Instituto Malbrán de que se trató del subclado K del H3N2 —el mismo que circula con fuerza en Europa— refuerza la necesidad de monitoreo genómico constante.

El Boletín Epidemiológico Nacional aporta un dato adicional que preocupa a las autoridades: ya se registraron 28 casos confirmados de influenza A (H3N2) en 14 provincias, con una alta proporción de internaciones y una cobertura de vacunación previa que apenas alcanza al 21% de los pacientes. Esta brecha entre disponibilidad de vacunas y niveles reales de inmunización expone un punto débil del sistema preventivo, especialmente en adultos mayores y niños, los grupos más afectados.

En este contexto, el fallecimiento en Mendoza funciona como un caso centinela. No solo anticipa una posible mayor circulación del virus en los próximos meses, sino que obliga a replantear estrategias de prevención, comunicación y cobertura sanitaria.

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